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Un grupo de manifestantes, liderado por oficiales retirados del ejército libanés, tomaron por asalto el Ministerio de Relaciones Exteriores en Beirut y lo declararon "la sede central de la revolución".

El asalto, retransmitido en directo por las televisiones locales, se produjo mientras las fuerzas de seguridad se concentraban en mantener el orden en la manifestación, celebrada a unos pocos centenares de metros del Ministerio, que reunió a miles de libaneses para pedir explicaciones por la explosión en el puerto hace cuatro días.

"Hemos tomado el ministerio de Relaciones Exteriores como sede central de la revolución", anunció el general retirado Sami Rammah en un comunicado, desde la elegante escalinata del ministerio ante unas 200 personas que gritaban "Revolución

Los manifestantes desenrollaron dos enormes pancartas rojas en la entrada de la villa tradicional, que resultó dañada por la deflagración. En una de ellas se podía leer "Beirut, capital de la revolución" y en la otra "Beirut, ciudad sin armas".

Sami Ramah exhortó a "los países árabes hermanos, todos los países amigos, la Liga Árabe y la ONU a considerar nuestra revolución como la verdadera representante del pueblo libanés".

En una acción similar, otro grupo de manifestantes tomó por asalto la sede de la asociación de bancos en Beirut. 

- Elecciones anticipadas

En medio de las protestas, el primer ministro libanés, Hassan Diab, anunció que propondrá elecciones parlamentarias anticipadas en el país, hundido en una crisis política y económica, tras la explosión en Beirut cuya población responsabiliza a la clase política.

En un discurso transmitido en televisión, el jefe del gobierno estimó que solo "elecciones anticipadas pueden permitir la salida de la crisis estructural", y añadió que estaba dispuesto a permanecer en el poder "durante dos meses", mientras las fuerzas políticas se ponen de acuerdo al respecto.

Los manifestantes exigen  la dimisión de las autoridades tras la explosión registrada el martes en el puerto de Beirut, que ha causado más de 150 muertos y 6.000 heridos.