Por AFP Agencia 26 de marzo de 2026, 13:55 PM

El derrocado presidente venezolano Nicolás Maduro apareció sonriente el jueves ante un tribunal de Nueva York, donde no tomó la palabra, en su segunda comparecencia desde su captura por parte de Estados Unidos.

En el transcurso de una audiencia que duró poco más de una hora, el juez a cargo del caso hizo saber que no tenía intención de acceder a una solicitud de sus abogados para desestimar los cargos por razones procesales.

Procesado por narcotráfico junto con su esposa Cilia Flores, de 69 años, el antiguo hombre fuerte de Venezuela, de 63 años, se mostró relajado, sonriente, con su uniforme gris de preso, tomando notas, conversando con sus abogados a través de un intérprete y lanzando miradas a los bancos de la prensa.

Los dos están detenidos en una cárcel de Brooklyn desde hace casi tres meses.

Solo habían salido el 5 de enero, dos días después de su captura, para su primera audiencia, en la que Maduro se declaró "prisionero de guerra" y "no culpable" de las acusaciones en su contra.

Son cargos de conspiración por "narcoterrorismo", conspiración para importación de cocaína, posesión de ametralladoras y artefactos destructivos, y conspiración para la tenencia de esas armas.

El presidente estadounidense Donald Trump dijo el jueves que Maduro enfrentará "otros cargos" judiciales más adelante.

"Ha sido demandado por solo una fracción de las cosas que ha hecho. Otros cargos serán presentados, como probablemente saben", declaró a la prensa en la Casa Blanca.
"Asumo que tendrá un juicio justo. Pero me imagino que enfrentará otros juicios", sostuvo.

Maduro gobernó Venezuela desde marzo de 2013. Tras su caída, asumió la presidencia interina Delcy Rodríguez, quien era su vicepresidenta y ha dado un vuelco en la relación con Estados Unidos bajo presión de Trump.

El gobierno de Venezuela intenta cubrir los gastos del juicio, pero debido a las sanciones estadounidenses, el abogado de Maduro, Barry Pollack, debe obtener antes una licencia de la administración que permita realizar la transacción.

Pollack argumenta que ese requisito viola el derecho constitucional de Maduro a tener la representación legal de su elección y exigió que el caso fuera desestimado por razones procesales.

Al frente del tribunal está el juez Alvin Hellerstein, de 92 años, reconocido por su larga trayectoria en el estrado.

"Desesperados" por justicia

Tanto seguidores como opositores de Maduro se concentraron desde temprano afuera de la sede judicial, donde la seguridad fue reforzada.

"Estamos desesperados por cualquier forma de justicia, por todo lo que hemos pasado", dijo el educador venezolano Carlos Egana, de 30 años, sosteniendo un muñeco inflable del líder chavista con traje de presidiario y esposas.

Militantes de izquierda levantaban pancartas con mensajes como "Liberen a Maduro" y críticas a la política de Trump: "¡De Venezuela a Irán, basta de sanciones y bombas!".

En determinado momento hubo un breve altercado entre manifestantes; la policía intervino y escoltó a un hombre fuera del lugar.

"Confiamos"

Recluido en el Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, una prisión federal conocida por sus condiciones extremas, Maduro está presuntamente aislado en una celda sin internet ni periódicos.

Según una fuente cercana al gobierno venezolano, Maduro lee la biblia y algunos de sus compañeros en la prisión le llaman "presidente".

Solo se le permite hablar por teléfono con su familia y con sus abogados por un máximo de 15 minutos, agregó la misma fuente.

El hijo de Maduro, Nicolás Maduro Guerra, insistió este jueves en Venezuela en los "vestigios de ilegitimidad" del proceso contra su padre, porque se originó con un "secuestro".

No obstante, remarcó a la AFP: "Confiamos en el sistema legal de los Estados Unidos".

"Nicolasito", como se le conoce popularmente, acompañó a centenares de seguidores del presidente depuesto en la plaza Bolívar de Caracas, donde una pantalla gigante transmitía la cobertura del juicio. "¡Libertad, libertad para Cilia y Nicolás!", coreaban los presentes.

Maduro y Flores fueron sacados a la fuerza por comandos estadounidenses en las primeras horas del 3 de enero, con apoyo de ataques aéreos contra la capital venezolana y un importante despliegue naval.

En el operativo murieron al menos 83 personas y más de 112 resultaron heridas, de acuerdo con funcionarios venezolanos. Ningún efectivo estadounidense murió.

Bajo presión estadounidense, Rodríguez dirige un país que posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, pero con una economía en ruinas.

La mandataria interina impulsó una ley de amnistía para liberar a prisioneros políticos. También reformó la ley de hidrocarburos, todo en línea con las exigencias de Estados Unidos para acceder a la vasta riqueza de gas y petróleo venezolanos.

Este mes, Washington restableció lazos diplomáticos con Venezuela, en una señal de deshielo luego de siete años de ruptura.

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