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A los vecinos de la apacible y turística localidad panameña de Bambito, a orillas del Volcán Barú, tan solo les dio tiempo a salir en estampida de sus casas cuando fueron sorprendidos por la repentina crecida del río.

"Yo trabajo en la agricultura y con un poco de esfuerzo he logrado lo que tenía, pasó esto y ahora como ustedes pueden apreciar todo se me perdió", lamenta a la AFP Gil Estribí, residente de Bambito.

El pueblo, ubicado a unos 450 kilómetros al oeste de Ciudad de Panamá, fue uno de los más castigados por el paso del ciclón Eta, aunque aún se desconoce el número exacto de muertos y desaparecidos.

"No pude sacar nada más que lo que cargaba puesto, tuve que salir porque no me quedaba otra cosa", afirma Estribí.

La casa de este agricultor permanece semienterrada. En su interior se ve una montaña de maderas y lodo, los electrodomésticos y los muebles permanecen patas arriba.

A las faldas del inactivo Volcán Barú, la cima más alta de Panamá, Bambito está en el distrito de Tierras Altas, en la provincia de Chiriquí, fronteriza con Costa Rica.

Esta región agrícola y cafetera de clima fresco está rodeada de arroyos y montañas, lo que la ha convertido en una zona turística plagada de cabañas y casas de estilo suizo.

Pero el cantar de los pájaros y el sonido de los manantiales ha sido sustituido estos días por el ruido de las excavadoras, que trabajan contra reloj para buscar posibles víctimas sepultadas bajo tierra.

"Los esfuerzos de una vida"

Tras el desbordamiento del Río Bambito, el lugar presenta ahora un paisaje desolador con autos y casas destruidos, cosechas arrasadas y tierras deslizadas.

"La casa se destruyó totalmente, la estructura está reventada, las paredes y lo de adentro, todo se perdió, salimos prácticamente con lo que cargábamos puesto", lamenta a la AFP Manuel Caballero, otro de los residentes de Bambito.

El interior de su casa aún tiene barro y lodo, y para entrar hacen falta botas de goma. Entre lo poco que ha podido rescatar está una guitarra.

"Los esfuerzos de una vida, de trabajar para tener sus cosas y se perdió todo. Gracias a Dios hay salud, hay vida, toda la familia está bien, pero las pérdidas... no es fácil", añade Caballero.

En Panamá el ciclón Eta dejó al menos 17 muertos, 62 desaparecidos y más de 3.300 afectados.

En la provincia de Chiriquí, la tormenta causó los mayores estragos, con destrucción de viviendas, carreteras, puentes y cultivos, aunque otras provincias también fueron se vieron afectadas.

"Son más de 45 puntos críticos, entre caminos, carreteras, puentes y zarzos, que fueron afectados por derrumbes e inundaciones producto del Huracán Eta", señaló este domingo el presidente de Panamá, Laurentino Cortizo, en su cuenta de twitter.

"No pude" encontrarla

Debido a la situación, el gobierno declaró el estado de emergencia y aprobó 100 millones de dólares para atender la tragedia.

En Bambito, René Vega, un concejal de una localidad cercana, aún busca a una joven de 22 años.

"Posiblemente estaban en la cabaña que fue destruida completamente por el cerro que se les vino encima", dice Vega a la AFP.

"La mamá y su papá me dieron (la tarea y tenían) la esperanza de que yo se la encontrara, viva o muerta, pero no se pudo, no se pudo", lamenta Vega.

En las operaciones de rescate intervienen cerca de 2.000 personas y una docena de aeronaves, entre ellas de Colombia y Estados Unidos.

Las autoridades panameñas temen que el número de víctimas sea mayor.

"No hemos llegado a lugares de difícil acceso para poder llegar a las residencias y que nos notifiquen si faltan familiares", dice a la AFP el teniente coronel de los Bomberos y jefe de operaciones de la regional de Bugaba, Aramis Vergara.

"La búsqueda es bastante extensa", indica.