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"Algunos hacen el saludo nazi cuando ven mi estrella de David", explica Mira Kelber en la ciudad sueca de Malmö, que acoge el miércoles un foro internacional contra el antisemitismo y en memoria del Holocausto.

A invitación del primer ministro sueco Stefan Löfven, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, representantes de Naciones Unidas y de una cuarentena de países acuden a esta ciudad multicultural del sur de Suecia, que trata de contener una reciente ola de antisemitismo.

"Todo joven sueco que lleva una kipá o una estrella de David con orgullo se está posicionando contra el odio", declaró el martes por la noche el dirigente socialdemócrata sueco en una ceremonia organizada en la sinagoga de la tercera ciudad sueca.

A punto de dejar sus funciones en noviembre, el primer ministro ha hecho de la lucha contra el antisemitismo una de sus últimas batallas y ha prometido proteger mejor a los 15.000-20.000 judíos de Suecia.

Las denuncias por delitos de odio a judíos aumentaron más del 50% entre 2016 y 2018, pasando de 182 a 278, y suponen un 6% de las denuncias por racismo del país, según las últimas estadísticas disponibles en el Consejo de Prevención de la Delincuencia.

"Algunos hacen el saludo nazi cuando ven mi estrella de David, o se ríen de mí porque soy judía", explica Mira Kelber, responsable de los jóvenes judíos de Malmö.

"Una vez, una chica me dijo: "¡Es judía! ¡Gaseémosla!", explica esta joven de 21 años, hija de un superviviente del Holocausto.

Las autoridades prometieron reforzar los recursos de la policía y de los dispositivos de protección de las congregaciones más amenazadas y a aumentar la prevención entre los jóvenes.

Malmö, foco de antisemitismo 
La inquietud comenzó en esta ciudad a comienzos de los 2000 por los insultos y agresiones sufridos por su pequeña comunidad judía, de apenas 500-600 personas en la actualidad, cuatro veces menos que en 1970.

Este puerto escandinavo, por donde huyeron los judíos daneses de los nazis y adonde fueron enviados autobuses blancos con numerosos supervivientes del exterminio nazi tras su liberación, empezó a destacar como foco de un nuevo odio en Europa.

"Actualmente, Malmö tiene mejor reputación que hace cinco o diez años, porque trabajamos mucho más para luchar contra el antisemitismo", dice a AFP la dirigente de la comunidad judía local, Ann Katina.

Pero es "un combate que no ha terminado", advierte.

"Hay una preocupación general", resume Mirjam Katzin, coordinadora de la lucha contra el antisemitismo en las escuelas de Malmö, un cargo único en el país.

"Algunos no vivirán ningún abuso, mientras otros escucharán la palabra "judío" como insulto, bromas sobre Hitler o el Holocausto o teorías de la conspiración", explica.

Los temores se centran en la proliferación de odio por internet y, de hecho, en el foro participarán delegados de algunas grandes empresas tecnológicas.

"El antisemitismo toma forma de odio extremo en las redes sociales. No solo se ha desplazado allí, sino que se ha ampliado", estima Katina.

"Hay una cuenta de Instagram donde los jóvenes de mi ciudad cuelgan muchas cosas antisemitas, pero también cosas dirigidas contra mí en un sitio que se llama Ask y se pueden hacer publicaciones anónimas", explica Johanna Gosenius, de 18 años.

La semana pasada, la Unión Europea presentó su primera estrategia de lucha contra el antisemitismo ante un "incremento inquietante" de estas actitudes y en ella dedica un capítulo importante al odio en internet.

Según la agencia de derechos fundamentales de la Unión Europea, nueve de cada diez judíos consideran que el odio hacia ellos aumentó en sus países y un 38% se han planteado emigrar porque ya no se sienten seguros.

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