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Somnolienta, como siempre en las vacaciones de agosto, la ciudad de París despertó a golpes con Lionel Messi alojado a escasos metros del Arco del Triunfo. Su fichaje por el PSG sacudió a una capital francesa ya ilusionada por tomar el relevo de Tokio como sede olímpica.

El mejor de la actividad más practicada del mundo jugando en casa y un horizonte olímpico en 2024. Los próximos años se anuncian apasionantes en París.

Sin las riadas de turistas que en los años 'prepandemia' desembocaban en el Arco del Triunfo, la atención se desvió unos metros, al coqueto hotel Royal Monceau, donde pasó su primera noche parisina la familia Messi.

Cientos de hinchas rodearon el establecimiento, con cuatro furgonetas de lunas tintadas esperando la salida del clan del argentino: en una perfecta coreografía, a cada movimiento de la puerta giratoria se estiraban las cabezas y los teléfonos para registrar el momento.

'¡Prepárense que viene!'

"¡Messi, Messi... Prepárense que viene!", gritaba uno de los hinchas a las 10h20 locales (08h20 GMT) cuando su esposa y los tres hijos de la pareja precedieron al jugador, impecable traje y mascarilla con sus nuevos colores.

A dos calles, en los Campos Elíseos, otro de los puntos calientes de la jornada. La flamante tienda oficial del PSG abría las puertas con nuevo 'look'. 

'Bienvenue Leo Messi' y una gran foto del jugador con su nueva camiseta presiden el escaparate. Abre a las 09h30 (07h30 GMT) y pronto se forma una perfecta cola de más de 200 personas para comprar la camiseta con el dorsal 30.

Entre ellos, uno vistiendo el 4 de Sergio Ramos, el gran rival de Messi en los 'Clásicos' Real Madrid-Barcelona y su nuevo compañero en la 'galaxia PSG'. Ocho ediciones de la Champions entre ambos con el reto de ganar la primera para el transatlántico francés.

La serpiente de hinchas comenzaba en la boca de metro, incluía una larga espera y concluía con el 'premio' de comprar la prenda por 180 dólares (157 euros). Luego varios fotógrafos y cámaras esperaban en la salida para inmortalizar a los primeros afortunados. En la web rápidamente se agotaron las existencias.

"Soy un fan de Messi, si tengo que hacer cola todo el día para tener su camiseta lo haré", señaló Djibril, de 23 años.

Mientras, las furgonetas arrancaban hacia el cercano Parque de los Príncipe. Desaparecida el martes su figura de la fachada del Camp Nou, su nueva casa se vestía este miércoles con el 'Bienvenue Leo Messi'.

De nuevo cientos de hinchas aguardaban. Messi, con una sonrisa en la cara desde que aterrizó en París, compareció por primera vez ante los medios.

'Tantas desgracias...'

"Estoy muy agradecido a la gente, fue una locura. Yo estaba en Barcelona y la gente ya estaba en la calle. Quiero agradecerles y vamos a disfrutar muchísimo", dedicó a su nueva hinchada.

A su lado, el presidente de la entidad, Nasser Al Khelaifi, que calificó como "histórico" el momento y pidió al jugador como broma que no solicitara "aumentos de sueldo", como forma de respetar el 'fair play' financiero de la UEFA.

Los fans siguieron la comparecencia por fuera del estadio en una pantalla gigante. "Hemos vivido tantas desgracias... Hace doce años jugábamos por no descender y ahora tenemos a Messi-Neymar-Mbappé, no me lo creo", señala Mohamed, de 49 años.

Según avanzó la conferencia, el ambiente se calentó demasiado, con fuegos artificiales y bengalas lanzadas por los ultras.

Entre los periodistas, el antiguo exjugador argentino Omar Da Fonseca, convertido en comentarista estelar de televisión. "¡Messi, Messi... Vamos Leo!" dedicó a grito limpio a su compatriota al final del evento.

Poco amigo de los medios, a Messi le ha tocado despedirse entre lágrimas de su hogar y sonreír en su nueva casa en solo cuatro días: "Lo que quiero es acabar con esto y empezar a entrenar. Tengo la misma ilusión que cuando era un nene".

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