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El candidato demócrata a la Casa Blanca, Joe Biden, viajará el jueves a Kenosha, epicentro de encendidas protestas y disturbios antirracistas, con el objetivo de ayudarla a "sanar", tras una controvertida visita del presidente Donald Trump a la ciudad.

El viaje, apenas el segundo oficial después de meses de extrema prudencia haciendo campaña desde su feudo de Wilmington por la pandemia del coronavirus, es señal de que el exvicepresidente estadounidense desciende finalmente de lleno en el terreno.

"Se trata de asegurarnos de seguir avanzando", dijo el miércoles Biden a reporteros en Wilmington, Delaware (noreste), al detallar sus objetivos de viaje.

"Tenemos que sanar, unir a la gente. Así que mi propósito al ir será hacer justo eso. Ser una influencia positiva en medio de lo que está pasando", explicó, en su primera interpelación con periodistas después de semanas.

Su rival, de 74 años, que multiplica los desplazamientos a dos meses de los comicios del 3 de noviembre, ironiza sobre la falta de "energía" de Biden, de 77.

Fue después de consultar con sus asesores médicos que el exvicepresidente de Barack Obama decidió visitar Kenosha el jueves.

Esa ciudad costera del Lago Michigan registró noches de disturbios la semana pasada luego de que Jacob Blake, un hombre negro 29 años, resultó gravemente herido por disparos de un policía blanco, en una escena filmada por testigos. Todo ocurrió ante la mirada de los tres hijos de Blake, hospitalizado desde entonces con la parte inferior del cuerpo paralizada.

El incidente avivó las protestas contra el racismo y la brutalidad policial desatadas tras la muerte el 25 de mayo de otro ciudadano negro, George Floyd, asfixiado por un policía blanco.

Biden se reunirá con los habitantes de Kenosha (Wisconsin), aseguró su equipo de campaña.

Su esposa, Jill Biden, viajará con el candidato y ambos harán una "parada local" en otra localidad de Wisconsin, aunque no indicaron el lugar exacto.

Creciente violencia

Se espera que Wisconsin juegue un papel crucial en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre.

El republicano Trump, que ganó por sorpresa en ese estado en las elecciones de 2016, visitó Kenosha el martes a pesar de las advertencias del alcalde de la ciudad y del gobernador del estado, ambos demócratas, que temían un recrudecimiento de las protestas.

Durante su campaña para un nuevo mandato, Trump ha repetido el eslogan "ley y orden". En su visita a Kenosha también lo hizo mientras comprobaba los daños causados durante los disturbios, que tachó de "terrorismo doméstico". También agradeció a la policía por su trabajo, todo sin nombrar a Jacob Blake.

Cuando se le preguntó a Biden si su visita a Kenosha representaba un riesgo de avivar los disturbios, respondió que lo había consultado con los líderes locales, quienes le informaron que hay un número "avasallador de solicitudes" para que visitara la ciudad.

Las manifestaciones en Kenosha empezaron de manera pacífica la noche en que le dispararon a Blake, pero luego hubo disturbios y choques con grupos armados de blancos de extrema derecha.

Las tensiones alcanzaron un clímax el 25 de agosto, cuando dos personas fueron asesinadas a tiros y una más resultó herida. Kyle Rittenhouse, un joven blanco de 17 años simpatizante de Trump y las milicias, fue arrestado y acusado de homicidio.

El presidente se ha negado a cuestionar la creciente presencia de grupos armados y sus asesinatos, refiriéndose a los alegatos contra Rittenhouse como una "situación interesante".

Tampoco se reunió con la familia de Blake, quien sobrevivió pero podría quedar paralítico de por vida.

"Incendiar no es protestar"

Trump ha acusado a Biden de tolerar la violencia, lo que forzó al exvicepresidente a pronunciar el lunes un duro rechazo a los disturbios durante un discurso en Pittsburgh, (en otro estado clave, Pensilvania) la primera ciudad que visita después de meses de confinamiento por la pandemia del nuevo coronavirus.

"Saquear no es protestar, incendiar no es protestar", dijo Biden, al acusar a Trump de "fomentar" la violencia.

Contrariamente a su rival, Biden denuncia incansablemente el racismo institucional en Estados Unidos, no duda en nombrar a Blake y habló la semana pasada con su familia.

El senador demócrata Chris Coons dijo a la AFP en Wilmington que el candidato reiterará en su viaje que habló con la familia de Blake, que está en contra de la violencia en todas sus formas y que "apoya firmemente las protestas pacíficas que busquen la reconciliación racial y una reforma policial".

Biden lleva ventaja sobre Trump en las encuestas nacionales, pero la carrera se vuelve más reñida en los estados clave que podrían determinar los resultados de las elecciones de noviembre.