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Investigan si disparos contra una favela de Rio procedieron de una torre policial

Los casos ocurrieron entre octubre pasado y enero de este año y encienden las alarmas de los especialistas sobre una posible escalada de abusos policiales

AFP Agencia 21/2/2019 02:51

Habitantes de una favela de Rio de Janeiro denunciaron que al menos cinco personas que murieron baleadas desde octubre fueron alcanzadas por proyectiles de francotiradores apostados en una torre policial, según una investigación seguida de cerca por organizaciones de derechos humanos.

Los casos ocurrieron entre octubre pasado y enero de este año y encienden las alarmas de los especialistas sobre una posible escalada de abusos policiales estimulada por los discursos de tolerancia cero contra la criminalidad del nuevo presidente Jair Bolsonaro y del gobernador de Rio, Wilson Witzel.

Sobre todo en una ciudad duramente castigada por la violencia, especialmente en los barrios pobres, donde narcotraficantes, milicias parapoliciales y el Estado libran una "guerra" que se cobra miles de víctimas cada año.

Carlos Lontra, de 27 años, fue alcanzado por un tiro el 25 de enero cerca de una plaza en el barrio de Manguinhos, zona norte de Rio. Cuatro días después, Rómulo da Silva, de 37, fue baleado mientras andaba en motocicleta por el mismo lugar. También el 29 de enero, un joven de 22 años fue atravesado por una bala en circunstancias similares, pero sobrevivió.

"Los habitantes dijeron que las víctimas no representaban amenaza para nadie cuando fueron baleadas, lo que torna las denuncias extremamente graves, porque representan, si se comprueban, una acción totalmente ilegal y excesiva por parte de la policía", dijo a la AFP María Laura Canineu, directora de la ONG Human Rights Watch Brasil, que reclama una investigación independiente del caso.

Aunque los tiroteos en las favelas son moneda corriente en Rio, que registra una alto número de víctimas de balas perdidas, quienes presenciaron los episodios en Manguinhos aseguran que se trató de tiros aislados, provenientes de una torre de un complejo policial situado a unos 250 metros de distancia.

"No había operación policial ni tiroteos [cuando ocurrieron las muertes]", dijo a la AFP Pedro Strozenberg, ombudsman de la Defensoría Pública de Rio de Janeiro, quien siguió una pericia realizada esta semana en el barrio, catalogado por la policía como una "zona roja" dominada por el narcotráfico.

La investigación, que según la policía todavía está en curso, es seguida de cerca por la fiscalía y organizaciones de derechos humanos, ya que la torre en cuestión pertenece a la propia Policía Civil, un cuerpo de investigaciones.

- ¿Ejecuciones extrajudiciales? -
Las denuncias de Manguinhos se suman a otro caso que estremeció Rio de Janeiro el 8 de febrero, cuando una operación policial en una favela del barrio turístico Santa Teresa dejó 13 muertos y despertó, según la Defensoría Pública, sospechas de que se trató de una ejecución sumaria.

Para Strozenberg y Canineu los discursos de Bolsonaro y del gobernador Witzel tornan el ambiente más propicio a excesos policiales.

Durante la campaña, Witzel defendió la posibilidad de usar francotiradores para abatir a distancia delincuentes armados con fusiles.

Lo que ocurrió en Manguinhos "es una materialización de declaraciones aparentemente abstractas [del gobernador] durante la campaña electoral. Es preocupante, porque la hipótesis es que los tiros vinieron de una unidad de la policía de Rio de Janeiro y alcanzaron de forma aleatoria a habitantes que pasaban por ese lugar", defiende Strozenberg.

Para Canineu, resulta "precipitado establecer esa correlación entre las palabras del gobernador" y los supuestos francotiradores de Manguinhos, "pero lógicamente las posiciones de Witzel a favor de políticas de línea dura en materia de seguridad generan un ambiente más propicio a los excesos policiales".

De acuerdo con cifras oficiales, Rio de Janeiro registró 1.530 muertes a manos de policías en 2018, el año más mortífero desde el inicio de la serie histórica, en 2003.

la violencia tambièn se cobró la vida de 92 agentes del cuerpo de la Policía Militar ese año. En 2017, habían sido 163.

"Sabemos que muchos de estos homicidios resultan de enfrentamientos, pero nuestro trabajo histórico en el estado de Rio indica que muchos corresponden a ejecuciones, o sea, serias violaciones de derechos humanos cometidas por la policía", añade Canineu.

Entre sus primeras medidas de gobierno, Bolsonaro emitió un decreto que facilita la posesión de armas para los ciudadanos de todo el país. El ministro de Justicia y Seguridad Pública, Sérgio Moro, presentó al Congreso un proyecto de ley que endurece el régimen de encarcelamiento para los miembros del crimen organizado y habilita a los jueces a reducir -o incluso dejar de aplicar- penas a aquellos agentes que, actuando en legítima defensa, tengan una reacción excesiva presas del "miedo, sorpresa o violenta emoción".

Para los defensores de derechos humanos, el proyecto da "carta blanca" a la policía para ejecutar sospechosos.

Con más de 63.000 homicidios por año, Brasil es uno de los países más violentos del mundo.