Infantino frente a sus críticos en el consejo de la FIFA
El dirigente italo-suizo-libanés de 56 años se reunirá con los otros 36 miembros del Consejo.
Confrontado a sus opositores el jueves, por primera vez desde el escándalo que casi le costó el puesto este verano, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, afronta esta prueba en una posición mucho más favorable de lo previsto.
El dirigente italo-suizo-libanés de 56 años se reunirá con los otros 36 miembros del Consejo, el órgano ejecutivo de la instancia mundial del fútbol, para su primera reunión desde el 28 de abril.
Desde entonces, tras un Mundial de 2026 cargado de polémicas pero triunfal en lo comercial, ocurrió lo impensable: inamovible en el trono desde hace diez años en la FIFA, destinado a una reelección sin dificultades el 18 de marzo de 2027, Infantino estuvo cerca de tener que abandonar la institución.
Incluso después del abandono de su proyecto secreto de abrir el Mundial a inversores privados, las confederaciones europea (UEFA), norteamericana, centroamericana y caribeña (Concacaf) y asiática (AFC) se aliaron para reclamar su dimisión.
Desde hace dos meses, este primer Consejo "poscrisis" se antojaba un peligro para Infantino al permitir a sus adversarios acorralarlo hasta un voto de confianza, pero esta opción está descartada y el patrón del fútbol podrá presentar sus propias ideas para reformar la gobernanza de la institución.
El 18 de septiembre, los presidentes de la UEFA y de la Concacaf, Alexander Ceferin y Victor Montagliani, pidieron a la FIFA que metiera mano en sus millonarias reservas y diera "al menos 10 millones de dólares" a cada una de las 211 federaciones miembro.
Millones a cambio de votos
Pero ¿de qué servirá esta reivindicación, que promete ser el principal punto de debate el jueves, si las confederaciones rebeldes siguen siendo incapaces de proponer su propio candidato a la presidencia de la FIFA de aquí a la fecha límite fijada para el 18 de noviembre?
"En lugar de desestabilizar a Infantino, Ceferin y Montagliani le ofrecen en bandeja la ocasión de consolidar su reelección", lamentó ante la AFP un conocedor de las instancias internacionales.
Este punto sobre la floreciente tesorería de la FIFA confirma una de las críticas dirigidas a Infantino: si la institución no necesita financiación, ¿por qué quiso ceder una parte de sus ingresos futuros a inversores externos?
La distribución de dinero entre las federaciones constituye el recurso electoral número uno de Gianni Infantino, como ya lo fue de sus predecesores, en un sistema en el que cada país dispone de un voto y puede aspirar a la misma suma, además de eventuales ayudas adicionales.
Desde 2016, según documentos de la FIFA, las Islas Turcas y Caicos, un pequeño archipiélago de menos de 50.000 habitantes en el Caribe, han recibido más de 20 millones de dólares, superando los 17,8 millones asignados a China o Brasil.
El jueves, Infantino debería proponer un plan de desarrollo al alza, según informó a la AFP una fuente cercana al dosier: 6.350 millones de dólares para el ciclo 2027-2030, lo que equivale a 25 millones de dólares a cada una de sus 211 federaciones miembro, un importante incremento respecto a las previsiones anteriores.
¿Otro gran torneo en EE.UU.?
"Solo un centenar de las 211 federaciones tienen fútbol profesional, y los campeonatos europeos aportan por sí solos dos tercios de los jugadores del Mundial: la gran mayoría de los votantes vive por completo de los fondos de la FIFA y no tiene ninguna intención de cambiar de sistema", recuerda otro actor del fútbol internacional.
"Infantino está sólidamente instalado: desde 2016 ha podido consolidar sus apoyos y su propio reino, extremadamente difícil de conquistar", analizó Pim Verschuuren, especialista en geopolítica del deporte en la Universidad Rennes-II.
A falta de poder forzar un cambio de presidencia, los adversarios de Infantino pueden intentar influir en la gobernanza: la UEFA ha propuesto reforzar las facultades del Consejo y abrirlo a las "partes interesadas", potencialmente a la Asociación Europea de Clubes (ECA) presidida por Nasser Al-Khelaifi.
En el orden del día del jueves figura también la primera edición del Mundial femenino de clubes, que debería celebrarse a comienzos de 2028 en Estados Unidos, que albergaría su tercera gran competición de primer nivel tras el Mundial masculino de Clubes de 2025 y el Mundial de 2026.
Amenazado aún por una demanda de la UEFA por "administración desleal", Infantino debería también dar explicaciones el jueves por el "Premio FIFA de la Paz", después de una primera concesión muy criticada el año pasado a Donald Trump, sin que desde entonces se hayan aclarado nunca los criterios ni las modalidades.

