Por Adrián Fallas 29 de septiembre de 2026, 16:05 PM

San Isidro, Argentina | El juicio que busca determinar responsabilidades por la muerte de Diego Maradona entró este martes en una nueva disputa entre los imputados, que se deslindaron de culpas y se acusaron unos a otros por la atención médica que recibió el ídolo del fútbol.

El tribunal en San Isidro, al norte de Buenos Aires, examina desde abril si fueron adecuadas las condiciones de la internación domiciliaria de Maradona, quien convalecía de una operación en la cabeza cuando falleció de un paro cardiorrespiratorio y un edema pulmonar en 2020, a los 60 años.

"Me imputan omisiones de las que no tuve ningún pedido. ¿Cómo puedo omitir algo que no me pidieron?", cuestionó la coordinadora médica de la internación, Nancy Forlini, una de los siete profesionales médicos imputados.

Señalada por no proveer los insumos y el personal necesarios, Forlini apuntó a la psiquiatra Agustina Cosachov y el neurocirujano Leopoldo Luque, también acusados en la causa: "Ella me dijo que todas las decisiones pasaban por ellos (...), tenían todo el poder".

Los profesionales son acusados de homicidio con dolo eventual, una figura que implica que eran conscientes de que sus acciones u omisiones podían conducir a la muerte del capitán de la selección argentina campeona en México-1986.

Luque, presentado como médico tratante, negó haber controlado la internación y apuntó a Forlini.

Ella "permanentemente dice 'los médicos tratantes', pero su comunicación es con Cosachov, no tiene comunicación conmigo", se defendió Luque. "Yo le hacía un seguimiento de neurocirugía (...) no era el médico tratante", remarcó.

Luque sostuvo que su participación se limitó al seguimiento de la neurocirugía por un hematoma subdural al que Maradona se había sometido el 3 de noviembre de 2020, 22 días antes de morir, y atribuyó el control clínico a Pedro Di Spagna, también imputado.

Di Spagna negó a su vez haber sido el médico clínico a cargo y aseguró que ni siquiera pudo acceder al paciente las últimas dos veces que intentó evaluarlo.

"Me frustré por no poder hacer mi trabajo, pero me dijeron que me fuera", recordó Di Spagna sobre una visita el 18 de noviembre a la casa en Tigre, a las afueras de Buenos Aires, donde el exfutbolista convalecía.

La psiquiatra Cosachov admitió que hubo problemas desde la salida de la Clínica Olivos, donde Maradona había sido operado.

"Yo siempre pedí un médico clínico. El día 12 o 13 (de noviembre) ya empezó cierto malentendido" con el seguro de salud, declaró, apuntando contra Forlini.

Todos los imputados claman inocencia, frente a una acusación que prevé penas de hasta 25 años de prisión.

Los alegatos de cierre comenzarán el 8 de octubre y se extenderán durante seis sesiones hasta el 22.