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La Iglesia Católica de Canadá emitió una disculpa formal a los pueblos indígenas tras el descubrimiento en los últimos meses de más de 1.000 tumbas cerca de antiguos internados, aunque activistas aún esperan un mea culpa del papa Francisco, considerado crucial para el proceso de reconciliación.

"Nosotros, los obispos católicos de Canadá, expresamos nuestro profundo remordimiento y ofrecemos una disculpa inequívoca", dijeron. 

También reconocieron "el sufrimiento vivido en los internados" y los "graves abusos cometidos por algunos miembros" de la comunidad católica. 

"Muchas comunidades religiosas y diócesis católicas han servido en este sistema que ha llevado a la supresión de las lenguas indígenas, la cultura y la espiritualidad, sin respetar la rica historia, las tradiciones y la sabiduría de los pueblos indígenas", admitieron.

La declaración también reconoce el "trauma histórico y actual, así como el legado de sufrimiento y los desafíos que continúan hasta el día de hoy para los pueblos indígenas".

En total, este verano se encontraron más de 1.000 tumbas sin marcar cerca de los antiguos internados católicos para niños indígenas, poniendo el foco sobre una página oscura de la historia canadiense y su política de asimilación forzada de las Primeras Naciones.

Unos 150.000 niños nativos americanos metis y inuit fueron reclutados a la fuerza en 139 internados de este tipo en todo el país, donde fueron aislados de sus familias, idioma y cultura.

Muchos de ellos fueron sometidos a maltratos y abusos sexuales, y más de 4.000 murieron, según una comisión de investigación que calificó la práctica como un verdadero "genocidio cultural".

En los últimos meses, los macabros descubrimientos causaron indignación e ira en el país.

Simbólicamente, la bandera canadiense en la Torre de la Paz, Ottawa, permanece a media asta para rendir homenaje a los niños indígenas, después de que a finales de mayo se descubrieran los restos de 215 niños en Kamloops, Columbia Británica (oeste).

- Sanación, reconciliación -

La fiesta nacional del 1 de julio estuvo marcada por mitines en todo Canadá que llevaron a miles de personas a las calles, la mayoría vestidas con camisetas anaranjadas, color asociado al tributo a los antiguos habitantes nativos. 

Al mismo tiempo, varias iglesias católicas fueron incendiadas o destrozadas. 

En un gesto de apaciguamiento, Ottawa nombró a una mujer inuit como gobernadora general de Canadá, la primera indígena en servir como representante de la reina Isabel II. 

Sin embargo, muchos grupos autóctonos esperan otro gesto simbólico, esta vez del Papa, de quien han pedido repetidamente una disculpa presencial en Canadá. El papa Francisco recibirá a una delegación indígena en diciembre.

"Queremos una disculpa", dijo Rosanne Casimir, jefa de la Primera Nación Tk'emlups te Secwépemc a principios de junio, tras anunciar el hallazgo de las tumbas en Kamloops.

"Será más fuerte viniendo desde la cabeza de la Iglesia Católica y, desde nuestro punto de vista, creo que eso se le debe a los indígenas", afirmó David Chartrand, vicepresidente y vocero de L Reunión Nacional de los Metis, a principios de julio.

Según este líder indígena, una disculpa es fundamental para iniciar un proceso de sanación y reconciliación, pero solo serán verdaderamente efectivas si las presenta el papa Francisco en suelo canadiense y en particular en el occidente del país, donde se encuentra la mayor cantidad de internados indígenas.

El primer ministro canadiense Justin Trudeau, quien dijo que hará de la reconciliación con los pueblos indígenas una de sus prioridades, lamentó la negativa del Papa y de la iglesia católica de reconocer su "responsabilidad" en la gestión de los internados.

Las disculpas de los obispos llegan a menos de una semana del primer Día Nacional de la Verdad y la Reconciliación, en honor a los niños desaparecidos y sobrevivientes de los internados, programado para el 30 de septiembre. 

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