Última Hora

Los rebeldes hutíes chiitas yemeníes asumieron la responsabilidad del incendio provocado a comienzos de este mes en el que murieron 45 migrantes en la capital, Saná, y anunciaron sanciones contra más de una decena de combatientes y funcionarios. 

La oenegé Human Rights Watch (HRW) había acusado el martes a los hutíes de lanzar "proyectiles no identificados" provocando un incendio en un centro de detención de migrantes, en el cual estos protestaban por sus condiciones de hacinamiento en el lugar. 

"Como las fuerzas fueron incapaces de controlar los disturbios, soldados lanzaron tres granadas de gases lacrimógenos, una de las cuales cayó sobre una cama con colchón de espuma, lo que provocó el fuego, que se extendió muy rápidamente", indicó el sábado de noche en un comunicado la agencia de noticias de los insurgentes, Saba, 

Esta iniciativa de los soldados no contaba con la aprobación de "su mando", añadió Saba, señalando que once miembros del personal de seguridad y varios altos funcionarios fueron detenidos y serán juzgados. 

La ONU, que había calificado este incendio como "horrible", había solicitado una "investigación independiente".