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A pesar de que Iota se degradó a tormenta, sus lluvias son un peligro para Honduras, país que continúa en alerta roja con inundaciones y gran devastación.

En una comunidad hondureña las calles se convirtieron en ríos. Para poder pasar de un lado a otro tuvieron que colocar una cuerda. Se sujetaron a ella y en medio de la fuerte corriente lograron ponerse a salvo.

Éste es solo uno de los casos de emergencia que viven los hondureños.

Aún no se recuperan del impacto causado por el huracán Eta hace dos semanas. Pero deben enfrentarse a las intensas lluvias, inundaciones y fuertes vientos del nuevo ciclón.

Ante la amenaza de Iota, se mantiene la alerta roja en los 18 departamentos del país, habilitaron albergues y hay personas evacuadas.

Además, se reporta al menos un fallecido.

En la Zona Norte de Honduras hay casas inundadas, puentes destruidos y poblados incomunicados, es el caso del municipio de la Lima Cortés, donde el río Chamelecón se desbordó.

La Ceiba, El Progreso, San Pedro Sula y Tegucigalpa se mantienen en alerta.

Aunque el fenómeno se degradó a tormenta, las lluvias causan devastación en esta nación centroamericana.