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Histórico diálogo de Obama y Raúl Castro para avanzar en reconciliación

Los presidentes sostendrán este sábado un primer diálogo frente a frente.

AFP Agencia 11/4/2015 03:26

Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro sostendrán este sábado un primer diálogo frente a frente, que reafirmará su deseo de avanzar hacia la normalización de relaciones entre Estados Unidos y Cuba, enemigos desde hace más de 50 años.

Ambos mandatarios se encontrarán al margen de la VII Cumbre de las Américas, luego de que la noche del viernes, en la apertura del foro, un apretón de manos simbolizó su decisión anunciada el pasado 17 de diciembre de caminar hacia la reconciliación.

Raúl Castro está sentado en la mesa oval de negociaciones, en el inicio este sábado de la segunda y última jornada, con sesiones de discursos. Falta por llegar Obama.

Aunque los dos gobiernos mantienen en reserva los pormenores del encuentro, se espera que la reunión transcurra en un ambiente distendido, en medio del coro de presidentes latinoamericanos que elogió los acercamientos.

"Las cortesías entre los presidentes Obama y Raul Castro ofrecen la esperanza de una Cumbre, liberada de las cadenas de la Guerra Fría. El diálogo debe servir para incentivar la cooperación multilateral en diversos campos en los que por primera vez Cuba estará incluida a nivel continental", dijo a la AFP el académico cubano Arturo López Levy, de la Universidad de Denver.

Por primera vez desde que se iniciaron en 1994 estos foros hemisféricos, a instancia de Washington, la isla comunista ocupó una silla, reclamada por los países latinoamericanos, desde sus aliados de izquierda hasta los gobiernos de derecha.

Obama y Raul Castro compartieron la noche del viernes una cena con el resto de mandatarios, y el miércoles hablaron por teléfono, según fuentes de la Casa Blanca.

Un largo camino por andar

Si bien Obama y Castro se saludaron brevemente durante el funeral de Nelson Mandela en 2013, esta es la primera vez que se sientan juntos un presidente cubano y uno estadounidense desde que en 1956 Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista se reunieron, también en Panamá.

"No se trata sólo de dos líderes sentados juntos. Es sobre todo el cambio de cómo Estados Unidos se compromete con Cuba, su gobierno, su gente, su sociedad civil. Creo que tendremos un impacto muy positivo no sólo para nuestros intereses (sino también) del pueblo cubano", dijo Ben Rhodes, asesor de Obama.

Analistas no descartan que Obama anuncie pronto la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado -que completan Siria, Irán y Sudán-, aunque según Rhodes la decisión aún no está tomada.

El retiro de esa lista allanaría el camino para la reanudación de nexos diplomáticos, pero queda mucho camino por recorrer para una normalización de relaciones.

Cuba reclama el territorio de Guantánamo que ocupa la base naval estadounidense y el fin del embargo impuesto en 1962; en tanto que Estados Unidos avances en derechos humanos.

La Cumbre ha acelerado los acercamientos. Raúl Castro se reunió con el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos, Thomas Donohue, y con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

El jueves el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, conversó casi tres horas en Panamá con el canciller cubano, Bruno Rodríguez, sobre la apertura de embajadas en Washington y La Habana.

Desde diciembre, ambos países han tenido tres rondas de conversaciones y tratado temas relacionados con la apertura de embajadas, derechos humanos, comercio, telecomunicaciones y migración.

"A partir de ahora es de suponer que habrá muchos más (diálogos). Cuba ha iniciado una transición. La comunidad internacional debe actuar para que la transición esté encaminada hacia la democracia y los derechos humanos, frente a sectores internos que van a buscar la continuidad", opinó Santiago Canton, director ejecutivo del Centro de Justicia y Derechos Humanos Robert F. Kennedy.

A un año y medio de concluir su mandato, Obama quiere aprovechar esta cumbre para marcar el inicio de una nueva era de relaciones con América Latina, en las que Cuba siempre fue motivo de discordias.

Se temía que el aumento de tensiones entre Washington y Caracas afectara el clima de la cumbre, luego de que Obama declaró a Venezuela una "amenaza" para la seguridad de Estados Unidos, pero hasta ahora el presidente Nicolás Maduro ha mantenido un tono moderado.

La Cumbre concluirá este sábado sin declaración final, según el mandatario boliviano, Evo Morales, porque Estados Unidos se opuso a que se incluyera el rechazo latinoamericano al decreto.