Por AFP Agencia 26 de octubre de 2026, 17:17 PM

Londres, Reino Unido | Durante muchos años, a Harry Kane se le conoció como un jugador perdedor. Los aficionados rivales se burlaban de él al recordarle que el único título que había ganado en su carrera era un torneo de verano en Estados Unidos.

Con el Tottenham Hotspur, el club de su vida y del que es una leyenda, nunca saboreó un título. Tuvo que marcharse al Bayern Múnich, donde, además de conquistar títulos colectivos, llegó el máximo galardón individual: el Balón de Oro.

En las afueras del Tottenham Hotspur Stadium, a pocos metros del antiguo White Hart Lane, hay un mural que recuerda al jugador. Kane se fue hace dos años de los Spurs, con el dolor de quien lo hizo todo para ganar, pero no pudo. Alguna final perdida y muchas decepciones, así como una directiva que no siempre lo rodeó de los mejores recursos, acabaron por cansar al delantero, quien, tras marcar más de 200 goles, abandonó la capital inglesa rumbo al Bayern.

El camino más fácil, señalaron muchos, insistiendo en que ganar con el Bayern, dominador absoluto de la Bundesliga alemana, no sería lo mismo. Allí, Kane se topó con un nuevo capítulo de su maldición. El gigante bávaro tuvo que batallar contra el mejor Bayer Leverkusen de la historia, que se alzó con la liga y la Copa de Alemania. Además, el RB Leipzig lo goleó en la Supercopa.

Ocurrió lo que parecía imposible: una temporada completa en el Bayern sin ganar un solo título. Aun así, Kane se las arregló para marcar 44 goles en 45 partidos. Seguía siendo el mejor delantero del mundo, tanto en Londres como en Múnich.

A partir de ahí, la maldición llegó a su fin. Era cuestión de tiempo. Ha ganado dos Bundesligas, dos Supercopas de Alemania y una copa. Su cuenta pendiente es la selección nacional, con la que ha perdido dos finales de la Eurocopa, contra Italia en 2021 y contra España en 2024, y ha terminado tercero en el pasado Mundial y cuarto en Rusia.

Kane se fue de Londres para volver a ganar, pero no por ello es odiado en la capital. Los aficionados de los Spurs entienden la decisión de su estrella y culpan a la directiva por los bandazos dados desde 2019, año en el que perdieron la final de la Champions League contra el Liverpool.

La falta de inversión a la altura de su estadio, uno de los mejores de Europa, fue la gota que colmó el vaso para Kane, quien ahora está contento en Múnich y, a sus 33 años, oficializará una renovación hasta 2029 en cuestión de días.

En lo personal, Kane es una persona discreta. Habla ante la prensa como capitán, tanto en su etapa con el Tottenham como en la selección inglesa, pero es un hombre de pocas polémicas. En 2019 le entregaron una Orden del Imperio Británico y está sobre la mesa la posibilidad de investirlo caballero, un honor que en el siglo XXI solo han recibido Bobby Robson, Trevor Booking, Kenny Dalglish, Gareth Southgate y David Beckham.