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Francia y España, dos de los países más afectados por la pandemia del nuevo coronavirus, presentan este martes sus planes para el fin progresivo del confinamiento, en momentos en que el número de casos registrados en el mundo ha superado los tres millones.

En Estados Unidos, el país con el mayor número de casos y muertes por la COVID-19, el presidente Donald Trump acusó a China de haber manejado mal esta crisis, y llegó al extremo de evocar una solicitud de reparación por una cantidad "muy sustancial".

En Europa, los franceses conocerán el martes a través del primer ministro, Edouard Philippe, si el uso de una máscara será obligatorio, si las escuelas abrirán o si se autorizarán los viajes interregionales.

Están en juego la reactivación de la economía y el control de la epidemia. En todos los casos, se excluye el regreso a la vida normal el 11 de mayo, fecha prevista para el levantamiento de un confinamiento vigente desde el 17 de marzo en territorio francés.

En España, donde el confinamiento se extendió hasta el 9 de mayo, también se espera este martes un plan de flexibilización gradual.

Los españoles han pasado confinados en sus hogares desde el 14 de marzo, y el pasado domingo los niños finalmente pudieron volver a salir a las calles acompañados por adultos.

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, presentará este martes un plan para suavizar las medidas a partir de mediados de mayo, pero, si siguen disminuyendo los contagios, a partir del día 2 se permitirá a los adultos pasear o hacer ejercicio, al igual que ocurre en otros países europeos.

Varios otros países europeos, así como una docena de estados en EEUU, han comenzado una salida cautelosa del confinamiento, alentados por una desaceleración en los números de nuevos casos de contagios y de víctimas fatales.

Nueva embestida a China

Con casi un tercio de los casos y más de 56.000 de las 210.000 víctimas fatales en todo el mundo, Estados Unidos es el país más afectado, pero existen grandes disparidades regionales entre las zonas rurales, muy poco preocupadas, y la región de Nueva York por ejemplo, epicentro de la crisis.

En la primera potencia mundial, las autoridades locales, especialmente los gobernadores, abordan cada uno a su ritmo el reinicio de una economía que -como todas- ha sufrido fuertemente las medidas de confinamiento.

"Creo que veremos muchas escuelas reabrir incluso por un corto tiempo, y eso sería algo bueno", dijo Trump durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

Además, el mandatario estadounidense retomó este lunes un ejercicio casi cotidiano desde el comienzo de la crisis y criticó de nuevo a China, donde surgió la enfermedad.

El coronavirus "podría haberse detenido con rapidez y no se habría propagado por todo el mundo", dijo y evocó la posibilidad de pedir un resarcimiento de daños multimillonario.

"Aún no hemos determinado el monto final", dijo. "Es muy sustancial", siguió sin ofrecer otros detalles.

Sin embargo, el diario Washington Post aseguró que Trump fue reiteradamente alertado por asesores sobre la gravedad de la pandemia ya durante los meses de enero y febrero.

Según un recuento de la AFP basado en datos oficiales, cerca del 80% de los más de tres millones de casos del nuevo coronavirus están en Europa y en Estados Unidos.

En ese contexto, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) pidió el martes a las compañías que protejan a sus trabajadores.

"La aplicación de medidas de seguridad y salud en el trabajo es esencial para proteger la vida de los trabajadores, sus familias y las personas que los rodean, garantizar la continuidad del trabajo y la supervivencia económica", señaló el Director General de la entidad, Guy Ryder.

Johnson pide paciencia

En Europa, donde la pandemia ha dejado más de 1.400.000 casos y más de 126.000 muertos, la enfermedad comienza a parecer bajo control en los cuatro países más afectados Italia, España, Francia y Reino Unido.

El primer ministro británico, Boris Johnson, que volvió el lunes al trabajo tras recuperarse de la COVID-19, pidió paciencia a sus conciudadanos, al señalar que la curva de la epidemia "empieza a invertirse" pero deben seguir respetando el confinamiento.

Reino Unido registró 360 muertes este lunes, su saldo diario más bajo desde marzo.

En Alemania y también en Austria gran parte de los comercios abrieron en los últimos días, con órdenes de "distanciamiento social" y obligación de llevar mascarilla en lugares públicos.

Italia, donde las industrias estratégicas reanudaron este lunes tímidamente su actividad, presentó su plan de desconfinamiento a partir del 4 de mayo, aunque las escuelas permanecerán cerradas hasta septiembre.

En China, los estudiantes de secundaria de Pekín y Shanghái volvieron el lunes a clase bajo grandes medidas de seguridad, con mascarillas y controles de temperatura, tras cuatro meses.

"Estoy contenta, hacía demasiado tiempo que no había visto a mis compañeros", explicó a la AFP con una sonrisa Hang Huan, de 18 años, frente al colegio secundario Chenjinglun, en el este de la capital china. "Les echaba mucho de menos".

La mayoría de escuelas primarias y de universidades de China siguen sin embargo cerradas.

En los mercados, el precio del barril de petróleo estadounidense cayó de nuevo este martes, lastrado por la saturación de las estructuras de almacenamiento.

En Perú, donde se registran unos 780 muertos, el confinamiento durará hasta el 10 de mayo, pero el presidente del país, Martín Vizcarra, criticó que no se respeta y este martes hubo motines en dos cárceles por temor al coronavirus.

En Argentina, la asociación de fútbol anunció que dará por concluida la temporada oficial 2019-2020 por la prolongada suspensión y aún sin fechas para un eventual regreso a las canchas por el coronavirus.

Por su parte, el mundo musulmán entró el lunes en su cuarto día de ayuno del ramadán pero sin rezos colectivos ni comidas compartidas, ya que las mezquitas están cerradas y las reuniones familiares prohibidas.