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Apodado desde hace tiempo 'FC Hollywood' por las disputas de sus estrellas, el Bayern de Múnich vive ahora el estallido de la tensión entre su entrenador Hansi Flick y el director deportivo Hasan Salihamidzic, justo antes de la crucial visita del martes a París.

Tras la derrota 3-2 como local el miércoles en Múnich ante el París Saint-Germain, el campeón de Alemania y de Europa se juega su continuidad en la Champions con ese duelo de vuelta de los cuartos. Pero el conflicto entre Flick y Salimhamidzic no parece la mejor forma de preparar un partido tan importante.

El asunto parece grave, hasta el punto de que Flick amenaza implícitamente con abandonar el club al final de temporada. El gran patrón del club, Karl-Heinz Rummenigge, se sintió obligado a dar un puñetazo sobre la mesa el viernes: "Hay que parar con esta historia. Tenemos que cerrar filas, trabajar juntos de manera armoniosa, leal y profesional. Es lo que le he pedido, sin rodeos, a la dirección deportiva. Es lo que siempre ha distinguido al Bayern".

En un lado de este ring simbólico, el entrenador Flick, avalado por una impresionante cosecha de títulos desde su llegada en noviembre de 2019 y por el apoyo de Rummenigge y de los jugadores.

"Estaríamos muy locos si dejásemos ir a nuestro entrenador de manera prematura", dijo Rummenigge el pasado marzo.

Frente a Flick, el poderoso Salihamidzic, figura histórica del club y cercano al expresidente Uli Hoeness, que sigue siendo muy influyente.

A callar.

¿Cuál ha sido el origen de este conflicto? La política de fichajes. Flick reprocha a Salihamidzic una mala estrategia en el 'mercato' del inicio de temporada y le acusa ahora de haber forzado a irse en junio a Jérôme Boateng, un pilar de su once de este año.

En marzo, el entrenador reconoció haber discutido con Salihamidzic en el autocar del equipo durante un desplazamiento y que le dijo de manera vehemente que se callara.

Desde entonces ha habido esfuerzos en busca de la concordia "por el interés del club". Se suceden las frases en ese sentido, pero Flick parece tener problemas para contener su frustración por ser apartado de la política de fichajes.

"Todo el mundo lo sabe. El plantel es menos bueno que la pasada temporada", llegó a decir hace unos días.

"Todo el mundo sabe qué pienso sobre Jérôme y cuáles son sus cualidades", apuntó sobre el caso de Boateng.

Los títulos de Bundesliga-Copa de Alemania-Liga de Campeones en 2020 podrían hacer pensar que Hansi Flick se había ganado una alta consideración. Pero ahora su futuro está en el aire y se niega a confirmar si seguirá en el puesto la próxima temporada, pese a que su contrato actual dura hasta 2024.

El viernes, en una conferencia de prensa, Flick dio casi un monólogo lleno de emoción, que concluyó de manera tajante: "No responderé más a esta pregunta".

El vestuario, con Flick.

Flick mantuvo su palabra un día después. Fue preguntado en directo en dos ocasiones en la televisión Sky sobre sus planes para el próximo curso y respondió en ambas de manera seca: "Siguiente pregunta".

Para varias figuras importantes del entorno del club se ha superado el punto de no retorno: "Uno de los dos tiene que irse", estima Stefan Effenberg, excapitán del Bayern.

"El club está forzando la marcha de Flick", lamentó.

"Si estuviera en el lugar del Bayern, lucharía por conservarle", señaló por su parte Lothar Matthäus, una leyenda del club que es ahora comentarista en medios alemanes.

El vestuario, tradicionalmente muy influyente también en el Bayern, parece estar respaldando a su técnico: "Creo que Hansi Flick es el entrenador adecuado para nosotros. Hemos visto los resultados que tuvimos la pasada temporada y nos alegraría que continuara", afirmó el sábado el actual capitán, el arquero Manuel Neuer, tras el empate 1-1 ante el Unión Berlín.

Hay otro elemento a tener en cuenta: según la opinión general, sería el candidato número uno para ser el sustituto de Joachim Löw, que no continuará después de la Eurocopa de junio y julio, como seleccionador de Alemania.


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