Exfutbolista colombiano Freddy Rincón muere en Cali tras accidente de tránsito
El choque del lunes dejó otros cinco heridos que se encuentran estables, entre ellos el conductor del autobús de servicio público, quien sufrió una fractura en la pierna.
Bogotá, Colombia | El exfutbolista colombiano Freddy Rincón muere en Cali tras el accidente de tránsito que sufrió al inicio de la semana.
El exjugador de 55 años sufrió un "trauma craneoencefálico severo" cuando el vehículo en el que viajaba con varios acompañantes chocó contra un autobús de servicio público.
El mismo lunes fue sometido a una cirugía de casi tres horas en la que los médicos reportaron "muy delicados hallazgos".
Durante los años noventa, Rincón jugó para el Real Madrid, Nápoles y los brasileños Palmeiras y Corinthians. También vistió la casaca de la selección cafetera en tres Mundiales (1990, 1994 y 1998).
En agosto de 2013 tuvo otro accidente de tránsito en el que sufrió varias fracturas y una herida en la cabeza.
El choque del lunes dejó otros cinco heridos que se encuentran estables, entre ellos el conductor del autobús de servicio público, quien sufrió una fractura en la pierna.
Medios locales difundieron un video en el que se ve a un vehículo cruzar una intersección, cuando el bus lo embiste por el lado del copiloto.
En estas imágenes "pareciera que el semáforo está en rojo cuando cruza la camioneta y también pudo haber sido exceso de velocidad" por parte del vehículo o del bus, señaló la alcaldía.
Según autoridades, los acompañantes de Rincón declararon que el exfutbolista iba al volante.
Nacido en la ciudad portuaria de Buenaventura (suroeste) y conocido como "El Coloso" por su imponente físico, Rincón se abrió paso en el balompié colombiano a finales de los ochenta.
Es recordado por un gol ante la poderosa Alemania en el Mundial de Italia-1990, que sirvió para conseguir el pase a los octavos de final por primera vez en la historia de Colombia.
En su travesía por las ligas de Brasil, Italia y España brilló por su despliegue en defensa y ataque. Es ídolo del paulista Corinthians, del que fue capitán y donde colgó las botas definitivamente en 2004.
