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Estados Unidos retiró en la noche del lunes al martes sus últimas tropas de Afganistán después de veinte años de guerra contra los talibanes, con lo que terminan dejando nuevamente al movimiento islamista al mando de un país devastado.

El último contingente de soldados estadounidenses que controlaba la desesperada evacuación de extranjeros y afganos en riesgo despegó del aeropuerto de Kabul el lunes poco antes de medianoche, culminando una retirada que dañó la imagen de Estados Unidos como superpotencia.

Combatientes talibanes se dirigieron rápidamente al aeropuerto, el último rincón de Kabul que escapaba a su poder, y dispararon sus armas hacia el cielo para celebrar su victoria dos décadas después de ser apartados del poder por la coalición internacional.

El movimiento islamista hereda un país devastado a pesar de los miles de millones invertidos por Estados Unidos en su reconstrucción, y enfrentado a una pobreza extrema, la sequía y la amenaza yihadista del Estado Islámico (EI).

Además, los nuevos gobernantes deberán confrontar los recelos de parte de la población, que teme un nuevo régimen fundamentalista como el impuesto entre 1996 y 2001, tristemente célebre por su trato a las mujeres, la prohibición de libertades básicas y la brutalidad de su sistema judicial.

Más de 123.000 personas, entre ellas un gran número de afganos que temían represalias de los talibanes por haber colaborado con países extranjeros, escaparon en el puente aéreo habilitado desde el 14 de agosto en el aeropuerto de Kabul.

La retirada llega poco antes del plazo máximo del 31 de agosto impuesto por el presidente Joe Biden para concluir la guerra más larga de su historia, que costó la vida a más de 2.400 estadounidenses.

Las últimas 13 bajas se registraron el jueves, cuando un atacante suicida hizo estallar una bomba en la puerta del aeropuerto, un ataque reivindicado por la rama regional del EI que mató a más de cien personas.

- Fracaso de consecuencias "abrumadoras" -

Duramente criticado por su gestión de la retirada, Biden anunció que ofrecería un discurso a la nación el martes desde Washington.

"No podemos luchar guerras interminables, pero el alcance y las consecuencias del fracaso de Biden son abrumadoras", le recriminó el senador republicano Rick Scott.

"El presidente Biden ha traído una gran vergüenza al pueblo estadounidense", dijo el congresista Richard Hudson.

Desde el gobierno, el secretario de Estado Antony Blinken se limitó a lanzar un aviso a los talibanes.

"Cualquier legitimidad y apoyo (al nuevo régimen) debe ganarse", afirmó Blinken, quien anunció el traslado de su personal diplomático en Kabul a Catar.

En la capital afgana, el portavoz talibán Zabihullah Mujahid celebró que Afganistán había "alcanzado la independencia completa". Su alto dirigente Anas Haqqani dijo en Twitter que habían "hecho historia".

- Incertidumbres sobre los talibanes -

La atención se desvía ahora hacia cómo gestionarán los talibanes estos primeros días como única autoridad en el país, y en si permitirán o no salir a los extranjeros y afganos bajo protección occidental.

Blinken admitió que algunos estadounidenses no pudieron ser evacuados, "menos de 200" y probablemente cerca del centenar.

Además, tanto Washington como sus aliados reconocieron que el fin de la evacuación había dejado atrás a numerosos afganos que trabajaban con el antiguo gobierno derrotado o con potencias extranjeras.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprobó el lunes una resolución requiriendo a los talibanes un pasaje seguro para estas personas y acceso para la ONU y otras agencias de ayuda.

En cambio, sus miembros no se pusieron de acuerdo para pedir una "zona segura" en Kabul, como defendía el presidente francés Emmanuel Macron.

Hay conversaciones en marcha sobre quién asumirá la gestión del aeropuerto.

Los talibanes pidieron a Turquía hacerse cargo de la logística mientras ellos mantenían la seguridad, pero el presidente Recep Tayyip Erdogan no ha aceptado la oferta.

Tampoco está claro qué aerolíneas estarían dispuestas a volar a Kabul.

- Posibles muertes civiles -

El Estado Islámico del Khorasan (EI-K) había puesto en peligro la recta final de la retirada, especialmente tras el devastador ataque suicida de la semana pasada.

El lunes también reivindicó el lanzamiento de seis cohetes contra el aeropuerto que, según un responsable talibán, fueron interceptados por el sistema de defensa antimisiles.

Según el Pentágono, el domingo frustraron un atentado con coche bomba del EI-K nuevamente contra la terminal aérea, destruyendo con un dron el vehículo que tenían preparado cargado de explosivos.

Este ataque aéreo puede constituir el epílogo de la larga lista de tragedias con muertes civiles que han manchado las dos décadas de intervención estadounidense y les han hecho perder apoyo local.

Miembros de una familia en Kabul aseguraron a la AFP que se cometió un error fatal y mataron a diez civiles.

"Mi hermano y sus cuatro hijos murieron. Yo he perdido a mi hija pequeña, sobrinos y sobrinas", dijo desconsolado Aimal Ahmadi.