Por Deutsche Welle 20 de enero de 2026, 5:30 AM

Coincidiendo con el primero de los tres días de luto nacional decretados por el Gobierno, los reyes de España visitaron este martes la zona de Andalucía en la que dos trenes chocaron el domingo, dejando al menos 41 personas fallecidas.

Vestidos de negro, Felipe VI y Letizia llegaron poco antes de las 12:00 GMT a la localidad de Adamuz para mostrar su apoyo a las familias de las víctimas y a los supervivientes.

Los monarcas se dirigieron directamente al lugar donde aún se encuentran los restos de los dos trenes y donde continúan las labores de búsqueda de más cuerpos.

En un nuevo balance difundido a primera hora de la mañana, el Gobierno regional andaluz informó del hallazgo de un nuevo cadáver entre los restos de uno de los trenes, con lo que el saldo de fallecidos aumentó a 41.

“La cifra de muertos se ha elevado a 41, tras recuperarse anoche el cuerpo sin vida de una persona de uno de los vagones” del tren de la compañía Iryo, informó el Ejecutivo andaluz sobre el siniestro ocurrido en Adamuz, provincia de Córdoba, en un balance que aún podría aumentar, ya que las tareas de búsqueda continúan.

Además, “en los distintos hospitales andaluces continúan ingresadas 39 personas, 35 adultas y cuatro menores. En UCI permanecen 13 pacientes, todos adultos”, añadieron las autoridades.

El ministro de Transportes, Óscar Puente, aventuró este martes que la cifra definitiva de fallecidos podría acabar asemejándose a las denuncias de personas desaparecidas, que ascienden a 43.

“Lo que hay que hacer es cruzar los desaparecidos o las denuncias por desaparición con los fallecidos y ayer, al menos a última hora, la cifra era más o menos coincidente”, explicó en declaraciones a la radio Onda Cero.

Maquinaria pesada para el rescate

Los equipos de rescate que se encuentran en el lugar intentan, en particular, levantar los vagones de uno de los trenes, que cayeron en un terraplén desde una altura de cuatro metros.

Para ello, llegaron varias grúas. En su comunicado, el Gobierno andaluz explicó que se “han realizado labores de compactación del terreno” para afianzar estas máquinas.

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, había calculado el lunes por la noche que las autoridades necesitarían entre “24 y 48 horas” para determinar “a ciencia cierta” el número total de víctimas del accidente.

El domingo, a las 19:45 horas locales (18:45 GMT), los dos trenes de alta velocidad que circulaban por vías paralelas colisionaron con cerca de 500 pasajeros a bordo en total.

Los últimos coches de un tren del operador privado Iryo, filial en un 51 % del grupo público italiano Ferrovie dello Stato (Trenitalia), descarrilaron cuando cubrían la ruta Málaga-Madrid.

Los vagones acabaron sobre la vía contigua justo cuando iba a pasar un tren de la compañía pública española Renfe, que circulaba en sentido contrario, desde Madrid hacia Huelva, en el suroeste del país, y que terminó impactando contra ellos.

Los cuatro vagones del tren de Renfe, completamente fuera de los rieles, volcaron. Dos de ellos, incluso, parecen haber quedado aplastados por el impacto, según imágenes aéreas difundidas por la Guardia Civil.

Varios cientos de metros más adelante se observaba el tren rojo de Iryo, con la mayoría de sus coches aún sobre las vías y los dos últimos volcados sobre un costado.

Un trozo faltante de vía, en el foco

Descartado inicialmente un exceso de velocidad —ya que ambos trenes circulaban por un tramo recto— y un error humano, las investigaciones se centran ahora en el estado de las vías y del material ferroviario.

“El fallo humano está prácticamente descartado”, aseguró el lunes el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, en declaraciones a la radio pública RNE.

En particular, una fotografía difundida por la Guardia Civil, en la que se observa a agentes inspeccionando un raíl al que le falta un fragmento, ha centrado buena parte de las especulaciones.

El ministro Puente señaló que aún es pronto para determinar si la ausencia de ese tramo fue “causa o consecuencia” del accidente.

“Roturas de carril hay muchas cuando el tren descarrila (…) y hay una rotura inicial”, explicó Puente a Onda Cero.

“La cuestión es determinar —y eso en este momento ningún técnico es capaz de asegurarlo ni de afirmarlo siquiera— si esa rotura es causa o consecuencia, y eso no es menor”, subrayó.

Puente insistió en calificar de “extraño” el siniestro, ocurrido en un tramo de vía recientemente renovado.

Santiago Salvador, un ciudadano portugués herido en el accidente, explicó a la televisión portuguesa RTP que la escena del siniestro fue “un infierno”.

“Había personas con heridas muy graves, y como la mía era leve, salí por mi propio pie”, relató, con el rostro lleno de arañazos. “Es un milagro estar vivo”, sentenció.

En julio de 2013, España ya sufrió una grave tragedia ferroviaria con el descarrilamiento de un tren poco antes de llegar a la ciudad gallega de Santiago de Compostela, que dejó 80 personas fallecidas.

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