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En un ritual para alejar a los malos espíritus, los habitantes de una ciudad del este de China desafían sin camiseta, en un estado de trance, las chispas de los fuegos artificiales. 

Esta tradición anual es típica de la ciudad de Putian, en la provincia de Fujian, el feudo de los hakkas, chinos con una identidad cultural distinta a la del resto del país. Esta comunidad organiza esta ceremonia para la fiesta de las linternas, que supone el final de las celebraciones del Año Nuevo lunar.

En la aldea de Fangshan, los decanos de la localidad seleccionan a ocho habitantes, normalmente por sus poderes de "médiums". Estos se visten con un traje tradicional y se dirigen a un templo donde piden a Buda que proteja al pueblo.

A las 20H00, los ocho hombres se quitan los trajes y son llevados, sin camisa, hasta una plaza cercana. 

Con los ojos cerrados, los ocho escogidos se inclinan sobre una explosión de petardos y fuegos artificiales. Algunos de ellos se retuercen entre los destellos, para que las chispas les alcancen todo el cuerpo y así quemen más espíritus maléficos. 

"No era yo cuando hacía esto", explica Zheng Yinquan, hablando de su estado casi en trance. Este treintañero admite que no sintió ningún dolor.

"No es una hazaña, es un ritual muy serio. Creemos que haciendo esto, garantizamos la seguridad a todas las familias del pueblo", explica Zheng.