Por Paulo Villalobos 7 de abril de 2026, 16:32 PM

Las tensiones en el Estrecho de Ormuz, producidas por el conflicto en Medio Oriente, llenan de preocupación al sector productivo y exportador costarricense.

Y no es para menos. Organismos y mercados internacionales han advertido de escenarios de mayores precios y menor crecimiento, mientras la disrupción en torno a ese paso prevalezca y presione a la oferta global de energía, así como el transporte marítimo.

Si bien es cierto, tanto la Cámara de Comercio Exterior de Costa Rica y Representantes de Casas Extranjeras (Crecex), como la Cámara de Empresarios del Combustible, descartaron afectaciones directas producto del cierre de facto sobre la vía clave para el transporte de petróleo y otras materias primas, lo cierto es que ambas organizaciones vaticinaron a Teletica.com un incremento de costos.

Dicho "bloqueo" es ejercido por Irán en el marco de una guerra que sostiene desde el 28 de febrero pasado con Estados Unidos e Israel. Producto del mismo, el presidente estadounidense, Donald Trump, dio un ultimátum a Irán para que levante el cierre antes de las 6:00 p. m. de este martes, hora costarricense. De lo contrario, ha dicho que "una civilización entera morirá".

No obstante, en horas de la tarde de este martes, la Casa Blanca anunció que postergaría esa medida por dos semanas.

"Probablemente, más adelante, según escale el conflicto, podríamos ser testigos de una afectación más directa de estos sectores", expuso el director general interino de la Cámara de Empresarios del Combustible, Pablo Guzmán.

El presidente de la Cámara de Comercio Exterior, Rodney Salazar, apuntó que, si bien las rutas habituales de las mercancías costarricenses no transitan directamente por el Estrecho de Ormuz, la situación preocupa al sector, dados sus posibles efectos sobre la economía internacional.

"Para Costa Rica, este contexto puede traducirse en presiones relevantes sobre los costos de importación, especialmente en combustibles, materias primas, insumos industriales, fertilizantes, empaques y bienes de consumo que dependen de cadenas logísticas internacionales.

"A ello se suma el posible encarecimiento de fletes, seguros, recargos operativos y tiempos de tránsito; factores que también terminan afectando al sector exportador, al reducir márgenes, elevar costos de colocación y restar competitividad en mercados externos. En un país que depende del abastecimiento mediante importación de hidrocarburos, la sensibilidad ante choques internacionales en energía sigue siendo alta", explicó Salazar.

La Cámara de Comercio Exterior enfatizó que el impacto final dependerá de la duración e intensidad de la crisis.

En ese sentido, indicó que en un escenario de "disrupción temporal", Costa Rica puede enfrentar presiones "acotadas pero visibles" en combustibles, logística y algunas importaciones. Pero si es más prolongada, los efectos incluirán mayores costos productivos, ajustes de precios al consumidor, presión sobre las cadenas de abastecimiento y mayor cautela empresarial en sus inversiones, contratación y planificación.

Dicho riesgo es todavía más complejo si se considera la volatilidad financiera y cambiaria que atraviesa el país, además del alto costo de la energía y la logística.

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