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El club lleva en sus hombros toda una tradición de esfuerzo: fue fundado en 1904 en una región donde, históricamente, la minas de carbón eran la principal fuente de trabajo y motor de la sociedad. Este dato histórico no es solo una anécdota más, ya que una vez al año el plantel visita los ya abandonados vestigios de la actividad carbonífera adentrándose más de mil metros bajo tierra como parte de un ritual que los conecta a sus raíces de sacrificio y espíritu de equipo. Si tan solo eso bastara para lavar sus erráticos 90 minutos y devolverles el espíritu de lucha, otra realidad vivirían.

Restan 14 partidos para cerrar esta inusual temporada de Bundesliga. Los mineros acumulan 8 puntos, hundidos en el último lugar de la tabla. El descenso se cierne como un manto oscuro, acechante cada vez más cerca. Se siente la falta de oxígeno en la cancha, el encierro táctico en el que se ven enredados, confundidos. Se extraña esa potencia y liderazgo que alguna vez llevaron a " Die Königsblauen " a conseguir siete títulos de liga, cinco copas alemanas y una copa europea.

El plantel, posee individualidades talentosas y brillantes pero el problema radica en la falta de armonía en lo colectivo. No se tiene claridad hacia donde se dirige el club. Sin embargo los números son más alentadores al enfrentarse a su rival de este fin de semana: nunca ha perdido contra el Union, al menos han acariciado una victoria y dos empates.

"Glück auf der Steiger Kommt”

La canción "Steigerlied" es la esperanza de los mineros de volver a la luz del día y sus familias después de su arduo y peligroso trabajo en la mina. Es un cántico en honor a aquel que se eleva, trepa, sube desde las oscuras entrañas luego de una jornada. Es también el canto que los fans de Schalke04 entonan agitando sus bufandas y banderas. Hoy resuena como llamado a despegar del fondo de la tabla de posiciones.

La fórmula para lograrlo la maneja un joven delantero estadounidense de 19 años llamado Matthew Hoppe quien hasta ahora ha sido una luz brillante para el futuro de los azules. El adolescente logró un "hat-trick "en su única victoria en la liga el año pasado. Cinco goles en sólo tres de sus primeras 10 apariciones en la Bundesliga, ha convertido a Hoppe en un nombre familiar en toda Alemania.

"Todo cambió, casi probablemente en el lapso de un mes y medio, dos meses", declaró al sitio oficial bundesliga.com. "Ha habido algunos momentos en los que he podido dar un paso atrás y ver lo que pasó. Sí, es una locura. Como, mi sueño se está haciendo realidad y ha sido especial para mí".

El portador de la esperanza, Matthew Hoppe, seguirá siendo fiel al FC Schalke 04 incluso en caso de descenso. Recientemente se dió a conocer la noticia de que firmó su primer contrato profesional con el Schalke, válido hasta 2023.

El atacante quiere evitar la caída a la segunda división por todos los medios. "Haré todo lo que pueda para mantener al Schalke en la Bundesliga", dijo Hoppe.

En Geselkirchen, ciudad cuna de Schalke se refieren al fútbol como una religión. Y no son solo palabras, basta con visitar la iglesia "San José” para admirar el vitral de un santo que viste calcetas, botines y un balón entre sus pies. Junto a él plegarias escritas a mano, que reflejan una genuina devoción. Y como si fuera poco, en el estadio local existe, también, una capilla para celebrar bautizos y otras ceremonias religiosas para sus fans. Ya lo decía el escritor uruguayo Eduardo Galeano: "¿En qué se parece el fútbol a Dios? en la devoción que le tienen muchos creyentes y en la desconfianza que le tienen muchos intelectuales”.

Devoción existe de sobra, veremos si Schalke estará a la altura o se necesitará de un verdadero milagro para salvarlo.