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Estados Unidos tiene "profundas preocupaciones" sobre la respuesta inicial de China a la crisis del COVID-19 y quiere que Pekín "ponga a disposición sus datos desde los primeros días del brote", dijo el domingo el asesor de Seguridad Nacional estadounidense, Jake Sullivan.

Esta declaración llega días después de que un equipo de investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) regresara de la ciudad china de Wuhan, el epicentro de la pandemia, y dijera que el virus podría haberse originado con productos marinos congelados, y no en un laboratorio chino como algunos habían sugerido.

Sullivan expresó su "profundo respeto" por la OMS -a la que Estados Unidos se reincorpora después de que el gobierno del expresidente Donald Trump la abandonara para protestar por su respuesta al virus-, pero dijo que proteger su credibilidad es "una prioridad absoluta."