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California fue el primer estado en Estados Unidos en imponer estrictas medidas de contención que hicieron la diferencia para frenar la propagación del nuevo coronavirus y evitar así que los hospitales se desbordaran y muriera muchísima más gente.

El gobernador Gavin Newsom impuso el confinamiento de los 40 millones de habitantes del estado más poblado del país el 19 de marzo, cuando se registraban oficialmente solo unos 1.000 casos con 19 muertos. Desde entonces, varios estados del este han superado California en casos confirmados y las muertes.

"Si se observan los datos, está claro que las medidas rápidas marcaron la diferencia en 'aplanar la curva'" de hospitalizaciones relacionadas a la COVID-19, dijo a la AFP la profesora Anne Rimoin, epidemióloga y especialista en salud pública de la Universidad de California en Los Ángeles.

"California ha estado realmente a la vanguardia sobre órdenes para mantener a la gente en casa, promover el distanciamiento social, cancelar conciertos y grandes eventos, e incluso animar a la gente a cubrirse la cara. Todas estas cosas juntas marcan una gran diferencia", añadió.

Aquel 19 de marzo, Nueva York tenía 5.000 casos y las autoridades esperaron hasta el día siguiente para imponer las primeras restricciones de movilidad.

Y mientras la pandemia allí ha dejado 10.000 muertos y los servicios de salud y morgue abarrotados, en California, adonde llegaron los primeros repatriados de China y se registraron los primeros casos domésticos, la situación parece más contenida: 758 muertes en un universo de 23.338 casos identificados.

No es que la situación esté controlada. Los Ángeles reportó el martes un récord de 40 muertes en 24 horas. Pero el número sigue siendo mucho menor a la Gran Manzana, una ciudad dos veces más grande, donde se registraron 800 fallecimientos en el mismo período.

Aunque la densidad poblacional y el urbanismo extremo de Nueva York pueden explicar en parte el elevado número de víctimas, Rimoin insistió en que la rápida reacción de las autoridades californianas fue realmente decisiva.

"Una vez que el virus comienza a propagarse, se propaga exponencialmente, por lo que actuar rápidamente para evitar que la gente se meta en multitudes es lo mejor que se puede hacer", dijo esta especialista en el virus del ébola, que recomienda que en todo el mundo esté "prohibido salir de casa sin cubrirse la cara".

75% y cinco meses

Si el número de casos se duplica cada tres o cuatro días, como ocurrió con la COVID-19 al principio, "entonces, al ordenar la contención una semana antes, se evitó que la epidemia se cuadruplicara", indicó Erin Mordecai, experta en enfermedades infecciosas de la Universidad de Stanford en California.

Mordecai y su equipo desarrollaron un modelo matemático para medir la eficacia de la contención en relación con los casos del virus.

"Una de las cosas que muestra el modelo es que la velocidad de aplicación de las medidas es mucho más importante que su intensidad", explicó a la AFP.

El crédito también va a los californianos, que han cumplido con las instrucciones que limitan las salidas a "actividades esenciales" y las reglas de distanciamiento social.

Según los cálculos de Mordecai, sus interacciones sociales se redujeron más o menos en 75% en el último mes.

Pero el gobernador Newsom y expertos han alertado que relajar las medidas prematuramente puede echar todo atrás.

En el condado de Santa Clara por ejemplo, donde está Silicon Valley, la contención tiene que mantenerse "durante al menos cinco meses para que la epidemia se detenga por completo", indició Mordecai. "Y seguiríamos siendo vulnerables" si llegara un nuevo paciente, añadió.

"Si reabrimos todo, el virus seguirá ahí y volveremos a estar donde empezamos", señaló por su parte Rimoin, que insistió en anteponer "salud pública a economía"