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Llevar la mascarilla es esencial para luchar contra la tasa de infección del coronavirus.

Así dijo, en entrevista con La Voz de América, el doctor Robert Redfield, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos. De hecho, el doctor afirmó que las mascarillas, junto con lavarse las manos y practicar el distanciamiento social, reducen el contagio en un setenta por ciento.

"Si todos hiciéramos una cosa, todos decidiéramos que, durante las próximas cuatro, seis u ocho semanas usaremos máscaras, todos nosotros, este brote realmente se detendría. Quiero decir que las máscaras realmente funcionan", explicó.

Si bien una vacuna provisional de la empresa moderna ya ha dado muy buenos resultados, el coronavirus es un patógeno que se reveló más resistente de lo imaginado, también al calor, y por eso Redfield afirmó que ahora es una carrera contra el tiempo para tener algo antes del otoño, cuando comenzará la temporada de influenza.

"El término operation warp speed: este es realmente un programa altamente acelerado, no para socavar la integridad científica, no para acortar la seguridad. Lo que realmente se ha eliminado del proceso, que generalmente lleva varios años, es la decisión de invertir en el producto en el momento en que entra en una fase tres, de pruebas", agregó.

Redfield afirmó que esta pandemia costará a Estados Unidos entre cinco y siete billones de dólares y, según el director, el virus llegó a ser tan poderoso porque los CDC no tenían fondos suficientes para ofrecer una respuesta sanitaria eficaz.

"Digo que ahora es el momento para que el congreso invierta en capacidades básicas esenciales de salud pública: datos, laboratorio, fuerza laboral, salud global. Ahora es el momento de hacerlo y hacerlo de una manera que esté en los fondos básicos, para que pueda continuar construyendo. Para que no pase de moda cada tres o cinco años", comentó.

Entre tanto, surgió la noticia de que los datos hospitalarios sobre pacientes con coronavirus ahora serán redirigidos a la administración Trump en lugar de ser enviados primero a los CDC. Según expertos, la medida podría hacer que los datos sean menos transparentes para el público.