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Las autoridades policiales de Albania (sureste de Europa) detuvieron esta semana, en la capital Tirana, a Boris Volfman bajo sospechas de liderar una red que trafica órganos desde países como Costa Rica hasta Kósovo.

La información la divulgaron numerosos medios de prensa internacionales, que aseguran que el hombre de nacionalidad rusa-israelí busca personas de bajos recursos, y con el apoyo de médicos, hospitales y clínicas le asegura un riñón a quienes pagan hasta $175.000. La red también habría operado en Israel y Turquía.

La investigación de las autoridades albanas relacionan al hombre con una clínica privada llama Medicus, cuyos responsables cumplen condenas de entre siete y ocho años por el delito de trasiego de órganos.

Volfman es un recurrente de las autoridades internacionales: en el 2015 había sido detenido en el aeropuerto de Estambul como sospechoso de traficar órganos.

Tres años antes estuvo en dos semanas en una cárcel de Israel luego de que las autoridades locales lo acusaran por ese delito.

Una investigación del The New York Times (NYT) halló que este hombre estaba detrás de una organización que tenía tentáculos en Costa Rica.

El citado rotativo identificó a 11 pacientes -seis de ellos israelíes, tres griegos y dos estadounidenses- que recibieron trasplantes de riñones en nuestro país. 

Las autoridades judiciales costarricenses detuvieron por este hecho, en el 2013, a un nefrólogo del hospital Calderón Guardia de apellido Mora bajo sospechas de formar parte de esta trama internacional. También fueron detenidos tres médicos más.

Volfman ha negado en repetidas ocasiones formar parte de una red de tráfico de órganos, cuyos clientes -según los reportes internacionales- pagaban hasta $175.000 por recibir un riñón.

El ruso-israelí podía recibir hasta $30.000 por acompañar a los clientes, proveer contactos, hospedaje y traslados en los países donde se realizaban las operaciones como en Costa Rica.

En uno de los casos identificados un donador costarricense sin empleo, de 36 años, recibió $18.500 por el riñón, según la investigación del NYT en el 2014.

La Organización Mundial de la Salud estima en 80.000 el número de trasplantes que se realizan en el mundo de manera legal.