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Después de cinco semanas sin tocar tierra por las restricciones vinculadas al coronavirus, parte de los 1.800 pasajeros del crucero "Costa Deliziosa" pudieron desembarcar este lunes en Barcelona (España), penúltima escala de una atípica vuelta al mundo que terminará en Italia.

El buque, al que las autoridades francesas habían prohibido atracar en el puerto de Marsella para desalojar a unos 400 pasajeros de esa nacionalidad, obtuvo autorización de Madrid para desembarcar en Barcelona a los 168 cruceristas españoles a bordo.

"El barco ya ha llegado. Todos los españoles han desembarcado ya y están camino a sus casas", señaló un portavoz de la compañía Costa Cruceros.

Sobre las 06:00 GMT (04:00 GMT) de la madrugada, el enorme crucero, que había partido el 5 de enero de Venecia para dar la vuelta al mundo, entró en el puerto de esta ciudad del noreste de España, comprobó un fotógrafo de la AFP.

Los cruceristas autorizados a desembarcar abandonaron en pequeños grupos el buque y fueron transportados en autobuses hasta el centro urbano, según la misma fuente.

La delegación del gobierno español en Barcelona indicó en un comunicado que se ofreció a otros pasajeros europeos la posibilidad de desembarcar y "se han dispuesto diversos de transporte para poder llegar a sus respectivos países".

El resto seguirá hacia Génova (Italia), donde el día 22 de abril tienen previsto desembarcar a la totalidad del pasaje y la tripulación, según indicó Costa Cruceros en un comunicado.

Entre los europeos que podrán desembarcar, hay algunos de los franceses que se indignaron cuando les denegaron desembarcar en su propio país.

Por la mañana "nos convocaron al teatro y nos dijeron: +el gobierno francés os propone descender aquí y se encargará del viaje hasta Montpellier (sureste de Francia)", dijo por teléfono a la AFP Patrick Contini, un jubilado francés de 70 años.

"Estamos muy aliviados. Si tuviéramos que haber ido a Génova hubiera sido mucho más difícil volver a nuestra casa en Bayona", una localidad del suroeste francés muy cerca de la frontera con España, indicó Contini mientras preparaba las maletas en el camarote.

Con 1.814 pasajeros y 898 tripulantes, el "Costa Deliziosa" partió el 5 de enero de Venecia para practicar una vuelta el mundo que se vio truncada por el confinamiento y el cierre de fronteras decretado en gran parte del mundo para frenar la pandemia del coronavirus.

A finales de febrero les anunciaron que las escalas previstas en Asia quedaban anuladas. Después, desde el 14 de marzo, cuando se encontraban en Australia, no han podido desembarcar en ninguna de las paradas técnicas realizadas por el buque.