Por AFP Agencia 24 de septiembre de 2026, 7:37 AM

París, Francia | Zinedine Zidane pasó años esperando pacientemente entre bastidores la oportunidad de dirigir a Francia. Por fin, este viernes, el sucesor de Didier Deschamps como seleccionador de los Bleus estará al frente del equipo en su visita a Turquía, en la Liga de Naciones.

A los 54 años, Zidane es una figura que trasciende el fútbol en Francia, con un aura que ahora deberá convertir en resultados.

Pero tiene un listón muy alto, dejado por su predecesor Deschamps y su larguísimo mandato (2012-2026): semifinales en cinco de los últimos seis grandes torneos y un título mundial en 2018.

Deschamps fue el capitán de la primera selección francesa que ganó el Mundial, como anfitriona en 1998, y del equipo que conquistó la Eurocopa del año 2000.

Pero Zidane era la estrella de aquel conjunto, un mediapunta majestuoso, con un control de balón casi de ballet y una faceta menos vistosa que a veces le jugaba malas pasadas.

Dos décadas después del cabezazo

Se despidió del fútbol internacional como jugador hace 20 años, con su célebre cabezazo a Marco Materazzi en la prórroga de la final del Mundial de Alemania, que Francia perdió en los penales ante Italia.

Aquel partido fue la 108.ª y última vez que Zidane, hijo de inmigrantes argelinos nacido en Marsella, jugó con Francia.

Había dejado su país natal para irse al extranjero con apenas 24 años, cuando abandonó el Burdeos rumbo a la Juventus.

Zidane nunca regresó y pasó cinco años en Italia antes de vivir los mejores días de su carrera como jugador del Real Madrid.

Después tuvo dos etapas como entrenador del gigante español, ganando la Liga de Campeones tres años seguidos entre 2016 y 2018.

Su segundo periodo al mando del banquillo del Bernabéu terminó en 2021 y, desde entonces, ha rechazado ofertas, únicamente esperando la llamada de los Bleus.

"He estado esperando cuatro o cinco años este día. Estoy lleno de emoción, estoy muy ilusionado. Soy feliz. Esto es enorme para mí", dijo Zidane en su presentación en París a finales de julio.

Promesa ofensiva

El viernes pasado anunció su primera convocatoria y hubo varias caras nuevas, en medio de las expectativas de que su equipo sea más ofensivo que la Francia habitual de Deschamps.

"Van a poder ver cómo entiendo el fútbol. Jugar bien al fútbol es lo que me mueve. Siempre habrá un equilibrio en el equipo", dijo.

Tras años de priorizar la eficacia sobre el estilo, lo que le valió algunas críticas, pero también sirvió para ganar el título mundial en 2018, Deschamps se dio cuenta de que tenía jugadores para jugar más al ataque en el torneo de este año en Norteamérica.

Francia partía como una de las favoritas, pero acabó perdiendo ante España en semifinales (2-0). Su capitán, Kylian Mbappé, fue el máximo goleador del torneo con 10 tantos.

No están en la primera lista de Zidane el defensa del Arsenal William Saliba, lesionado, ni el centrocampista del Real Madrid Aurélien Tchouameni, recién recuperado.

Jacquet, Da Cunha, Lepaul...

Entre las caras nuevas, el central Jeremy Jacquet fue llamado como recompensa a un impresionante inicio de temporada en el Liverpool. También fueron convocados el centrocampista Lucas Da Cunha, del Como, y Esteban Lepaul, del Rennes, que se ganó su oportunidad tras acabar como máximo goleador de la Ligue 1 la pasada campaña.

El asistente de Zidane será David Bettoni, que trabajó con él en el Real Madrid. Fabien Barthez, que ganó el Mundial junto a Zidane, será el entrenador de porteros.

El primer gran objetivo del nuevo seleccionador será la Eurocopa 2028, en el Reino Unido e Irlanda, antes del Mundial de 2030 en Marruecos, España y Portugal.

Antes llega la Liga de Naciones, que le ofrecerá a Zidane una competición oficial, pero sin la presión de la Eurocopa o el Mundial.