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La empresa estadounidense SpaceX envió este sábado desde Florida dos astronautas de la NASA al espacio, acabando con seis décadas de monopolio estatal en los vuelos tripulados, y dando a Estados Unidos un nuevo medio de transporte espacial por primera vez en nueve años.

Los astronautas estadounidenses Bob Behnken y Doug Hurley se vieron propulsados en diez minutos 200 kilómetros sobre los océanos, volando a 20 veces la velocidad del sonido hacia la Estación Espacial Internacional (ISS), a donde deben llegar el domingo si todo marcha bien.

"Felicitaciones (...) por este primer viaje tripulado para Falcon 9, fue increíble", dijo Hurley, comandante de la nave, grabado junto con su compañero durante el ascenso supersónico por una cámara a bordo.

SpaceX dijo que la cápsula Crew Dragon estaba en la trayectoria correcta para llegar a la ISS, que orbita a una altitud de 400 kilómetros sobre la Tierra.

Aunque el clima amenazaba con un nuevo retraso tras el primer intento del miércoles, el cohete Falcon 9, construido por SpaceX, despegó del Centro Espacial Kennedy, en Florida, según lo previsto a las 15H22 (19H22 GMT), ante los ojos de decenas de miles de personas instaladas a lo largo de las playas cercanas, y de Donald Trump, que asistió en persona a lo que la NASA llama el alba de una nueva era espacial.

"Verdadero talento, verdadera genialidad, nadie hace esto como nosotros", dijo Trump, quien ha prometido enviar nuevamente astronautas a la Luna para 2024. El presidente estadounidense dará un discurso desde el centro espacial Kennedy a las 17H00 (21H00 GMT).

La buena noticia del lanzamiento cierra una semana negra en la que Estados Unidos superó el umbral de las 100.000 muertes por covid-19 y varias ciudades son sacudidas por disturbios y protestas en respuesta a la muerte por policías de un hombre negro, George Floyd.

"Es un sueño hecho realidad, nunca pensé que sucedería", dijo esta semana Elon Musk, quien fundó SpaceX en 2002 en California.

El lanzamiento tuvo lugar desde la plataforma de lanzamiento 39A, la misma que utilizó el Apollo 11, la histórica misión de 1969 que posó por primera vez al hombre en la Luna.

"Elon Musk aportó al programa espacial estadounidense la visión y la inspiración que nos faltaba desde hace nueve años, desde el fin de los transbordadores espaciales. Es brillante", elogió el jefe de la NASA, Jim Bridenstine, el viernes.

La misión se desarrolló en medio de las restricciones impuestas para contener la pandemia del nuevo coronavirus, lo que obligó a los tripulantes a permanecer en cuarentena durante más de dos semanas y someterse a múltiples exámenes de covid-19.