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Uno de los cardenales más influyentes del Vaticano, el italiano Angelo Becciu, que dimitió del gobierno de la Santa Sede al verse salpicado por un escándalo inmobiliario, afirmó este viernes que es inocente y que el papa Francisco le instó a dejar su cargo.

El jueves por la noche, la Santa Sede anunció la dimisión del cardenal en un escueto comunicado. "El Santo Padre aceptó la renuncia al cargo de prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y a los derechos vinculados al cardenalato presentada por su eminencia el cardinal Giovanni Angelo Becciu", rezaba el texto.

Horas después, el cardenal se dijo "conmocionado", se declaró inocente y aseguró que el papa le había instado a dejar el cargo. "Esto es un golpe para mí, para mi familia y para mi país. Por mi voto de obediencia, por amor a la Iglesia y al papa, acepté su petición de abandonar mis funciones", dijo el cardenal, citado el viernes por el diario Il Messaggero.

"Soy inocente y lo demostraré. Suplico al Santo Padre que me deje defenderme", agregó.

Según Il Messaggero, el papa dijo al cardenal: "Siempre te he apreciado, lo siento pero no puedo hacer otra cosa".

Tras una carrera de nuncio (embajador), el prelado italiano ejerció durante siete años de sustituto de la Secretaría de Estado, el equivalente a un ministro del Interior, en contacto constante con Benedicto XVI y después con el papa Francisco.

Recién ordenado cardenal en el verano de 2018 por el papa Francisco, Angelo Becciu tomó las riendas de la administración de la Santa Sede encargada de investigar y de decidir sobre las beatificaciones y canonizaciones.

Transacciones sospechosas

Su dimisión con 72 años, prematura en las costumbres de la Iglesia, parece una sanción. El corto comunicado del Vaticano precisa que seguirá siendo cardenal, pero pierde todos los derechos vinculados a esta función, en especial la posibilidad de elegir un nuevo papa durante un cónclave o de asesorar al actual soberano pontífice.

El nombre del cardenal ha salido a relucir en múltiples ocasiones en el marco de una investigación, lanzada hace un año, sobre opacos montajes financieros para comprar un inmueble en el elegante barrio londinense de Chelsea.

El proceso de compra comenzó en 2014 cuando Becciu aún estaba en la Secretaría de Estado, la administración central de la Santa Sede que decidió esta inversión. A principios de año, Becciu defendió la validez de esta compra inmobiliaria en entrevistas.

Como parte de esta investigación, cinco empleados de la Secretaría de Estado están en la mira de la justicia vaticana. Un empresario italiano fue detenido el pasado mes de junio bajo sospecha de extorsión contra la Santa Sede en el marco de la compra del edificio londinense, antes de ser puesto en libertad provisional.

Según revelaciones de la revista italiana L'Espresso que saldrán publicadas el domingo, el cardenal habría destinado en varias ocasiones cientos de miles de euros del episcopado italiano y de la Santa Sede a una cooperativa en Cerdeña gestionada por su hermano, que se ocupa de la integración social bajo los auspicios de una diócesis.

La investigación, revelada parcialmente el viernes en el diario italiano La Repubblica y que pudo haber precipitado la caída del cardenal, afirma que el prelado también favoreció durante su carrera las actividades de otros dos hermanos. La familia reinvertía dinero en actividades financieras, incluidos fondos offshore, según la misma fuente.