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Katmandú, Nepal | El alpinista estadounidense Akash Neggi durmió durante semanas en una tienda de campaña en el salón de su casa de Nueva Jersey para ponerse en forma antes del ascenso al Everest y reducir su estancia en Nepal, donde el covid-19 arrecia.

Como él, muchos montañeros que tienen previsto escalar el "Techo del mundo", a 8.848 metros de altitud, han optado por la tienda de campaña de hipoxia en casa, que sustituye los al menos ocho días de trekking necesarios para aclimatarse a las condiciones de gran altitud.

De todos modos Akash Neggi, un montañero de 29 años, no tenía vacaciones suficientes y se alegra de haber acortado su estancia cuando piensa en la treintena de escaladores evacuados por motivos médicos desde el comienzo de la temporada en abril. De entre ellos solo tres contrajeron el coronavirus.

"Durante el trekking se fueron juntos a las casas de té, socializaron con otros equipos", dijo a la AFP en Katmandú, antes de despegar en helicóptero con destino al campamento base, a 5.364 metros de altitud. "Es difícil decir dónde se contagiaron pero estoy encantado de haber podido evitar esta muchedumbre".

Al igual que India, Nepal se enfrenta a un fuerte aumento de los contagios. El país de 28 millones de habitantes registró el jueves 488.645 casos y 5.847 muertes desde el comienzo de la pandemia.

El deportista estadounidense ha pasado hasta diez horas diarias en su tienda de campaña de plástico, conectada a una máquina que reduce el oxígeno. También pedaleó mucho a diario en una bicicleta estática, con una máscara de hipoxia.

Hasta 85.000 dólares

El alpinista español Francisco Martín optó por una caja de hipoxia que solo cubre la parte superior del cuerpo. La usó todos los días durante dos meses para dormir y para trabajar con su ordenador portátil dentro, mientras su cuerpo se adaptaba a la falta de oxígeno.

"Al principio (...) me costaba respirar, me estaba aclimatando", declaró a la AFP en su vivienda de Nueva York. "Ahora estoy perfectamente bien".

Incluso puede hablar por teléfono bajo esa especie de campana en forma de caja. "Tuve entrevistas de trabajo a 6.400 metros (en) mi tienda de campaña", sin la más mínima vergüenza, bromea.

La aclimatación a domicilio permite reducir la expedición al Everest en cuatro de las ocho semanas. En cambio cuesta mucho más, hasta 85.000 dólares (70.000 euros), dependiendo de los organizadores, locales o extranjeros, los equipos hipóxicos y los vuelos en helicóptero al campamento base.

Lo que no impide que empiece a ser popular entre los atletas profesionales y aficionados que desean mejorar el rendimiento pulmonar.

Optando por la tienda de campaña hipóxica, los alpinistas llegan ya aclimatados y con fuerzas para afrontar la subida del Everest.

"No te debilitas tanto como lo harías cuando te quedas ocho o nueve semanas a gran altura", dijo a la AFP Lukas Furtenbach, director de la agencia Furtenbach Adventures, en Austria.

Minimizar los contactos

Brian Oestrike, director general del mayor proveedor mundial de productos hipóxicos, Hypoxico Altitude Training Systems, constata que la pandemia incita a más alpinistas a utilizar estos métodos para reducir el tiempo de contacto con otra gente.


"(La pandemia) ha hecho que la gente se incline más que en años anteriores por entrenarse activamente para la altitud con nuestro equipo, en interiores, en un entorno seguro", declara a la AFP.

Nepal ha expedido 408 permisos para escalar el Everest, a 11.000 dólares (9.000 euros) cada uno, superando el récord anterior de 381 en 2019.

La pandemia echó por tierra la temporada del año pasado, pero Nepal flexibilizó las reglas de cuarentena para 2021 con la esperanza de atraer a más montañeros, a pesar del riesgo de que contraigan el covid-19 durante la expedición.

"Aunque esté vacunado contra el covid (...) puedo ser portador", recuerda Francesco Martín, "por eso también quería minimizar la exposición potencial (al virus) de las personas no vacunadas (...) lo último que quiero es que alguien se enferme por mi culpa".