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Joe Biden presentó el jueves un ambicioso plan de 700.000 millones de dólares para reactivar la producción de Estados Unidos tras la crisis del coronavirus, un esquema que se opone al programa de su rival en las elecciones presidenciales de noviembre, el mandatario Donald Trump.

El exvicepresidente de Estados Unidos y líder en las encuestas nacionales rumbo a la elección del 3 de noviembre, eligió dar un gran golpe para relanzar su campaña, sacudida durante más de tres meses por la epidemia de coronavirus, aludiendo a un sector, la economía, en el que va detrás de su rival republicano.

Su plan "Reconstruir mejor" es "audaz, práctico y centrado en la construcción de una economía del futuro" que será "hecha en Estados Unidos, completamente en Estados Unidos", dijo el candidato demócrata después de visitar una fábrica en Dunmore, un pequeño pueblo de Pennsylvania de donde proviene su padre.

El programa lanzado por Biden prevé la creación de más de cinco millones de empleos y reemplazar los perdidos por la crisis desatada por la expansión de la covid-19, que diezmó la primera economía mundial y dejó allí 18 millones de desempleados.

Se asignarán 400.000 millones de dólares "para comprar los productos y equipos que nuestro país necesita para modernizar la infraestructura, reponer nuestros inventarios y mejorar nuestra seguridad", dijo Biden.

Mientras otros 300.000 millones de dólares se destinarán a la Investigación y Desarrollo, así como a la innovaciones tecnológicas como la energía renovable y los vehículos eléctricos, acotó.

"Los chinos están gastando miles de millones de dólares para tratar de apropiarse de la tecnología del futuro, nos quedamos sin hacer nada", dijo.

El dinero del gobierno "se usará para comprar productos estadounidenses y apoyar los empleos estadounidenses", aseguró el demócrata ante una audiencia escasa, que respetó el distanciamiento físico requerido por las autoridades sanitarias para frenar el avance de la covid-19.

Invertir las prioridades

El demócrata también prometió una mayor independencia sobre proveedores extranjeros, asistencia a pequeñas empresas, incluidas las dirigidas por minorías raciales, más libertad para que los trabajadores se unan a sindicatos y un aumento de salario para los trabajadores considerados "esenciales" durante la pandemia.

Para financiar su proyecto y "no alentar" a las empresas a reubicarse, anunció la duplicación del impuesto sobre las ganancias de las empresas en el extranjero.

En su plan, Biden aborda algunos de los argumentos económicos sobre los que Trump construyó su victoria en 2016 como el dar prioridad a la producción nacional y protección contra las prácticas "injustas" para el país.

Sin embargo, aseguró que el exmagante "es la personas equivocada para dirigir el país", criticando la "incompetencia" del gobierno frente a tres crisis importantes: la pandemia que ya mató a más de 133.000 estadounidenses, la crisis económica desatada por el confinamiento y la "profunda herida del racismo sistémico".

"Un tercio" del plan de ayuda financiera masivo adoptado por el Congreso durante la pandemia "fue para grandes empresas, estos son los grandes ganadores. Es hora de revertir las prioridades y ayudar a las pequeñas empresas", especialmente las que pertenecen a minorías", aseguró el exvicepresidente de Barack Obama.

La solución a las desigualdades raciales "no es solo una cuestión de reforma policial", dijo haciéndose eco de la ira nacional desatada contra la violencia policial tras la muerte a manos de la Policía del afroestadounidense George Floyd.

El equipo de campaña de Trump consideró que el plan de Biden "revertiría todos los logros que hemos generado juntos y nos sumergiría en un desastre económico".