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El presidente electo de Estados Unidos, Joe Biden, cuya victoria fue confirmada por un recuento de votos en el estado clave de Georgia, denunció el jueves la "increíble irresponsabilidad" del mandatario saliente Donald Trump, quien se rehúsa a aceptar su derrota en las elecciones del 3 de noviembre.

El actual inquilino de la Casa Blanca asegura, sin ninguna prueba tangible, que es víctima de un fraude masivo en varios estados y ha lanzado una batalla judicial liderada, en medio de una extrema confusión, por su abogado personal Rudy Giuliani.

"Creo que (los estadounidenses) están presenciando una irresponsabilidad increíble, mensajes increíblemente dañinos son enviados al resto del mundo sobre cómo funciona la democracia", dijo Biden a periodistas desde su feudo en Wilmington, Delaware.

"Es difícil entender cómo razona este hombre", continuó. "Estoy seguro de que él sabe que no ganó, que no va a poder ganar y que juraré el 20 de enero", añadió. "Es realmente indignante lo que está haciendo".

A nivel nacional, el exvicepresidente demócrata de 78 años ganó con casi 80 millones de votos frente a poco menos de 74 millones del multimillonario republicano.

Pero en Estados Unidos, el presidente es elegido por un colegio electoral en el que cada estado tiene atribuido cierto número de votos, y en algunos, Biden venció por muy poco.

En Georgia, Biden le llevaba solo 14.000 votos de ventaja a Trump, una diferencia tan estrecha que obligó a un recuento manual.

Las autoridades locales anunciaron la noche del jueves que este recuento había confirmado a Biden como el ganador de este estado, con un margen ligeramente reducido de unos 12.200 votos.

Como la diferencia es inferior al 0,5% de los votos, el presidente saliente puede solicitar un nuevo recuento una vez que se certifiquen los resultados, dijo un comunicado de la oficina del secretario de estado local, encargada de la organización de las elecciones.

Una integrante de la campaña de Trump arremetió de inmediato contra el resultado. "Este llamado recuento manual salió exactamente como estaba planeado porque Georgia simplemente contó todos los votos ilegales", dijo Jenna Ellis. El equipo de campaña tiene la intención de "explorar todas las opciones legales", agregó.

"Confusión"

Desde la mañana, Trump había atacado el operativo electoral en Georgia. En una serie de tuits, se explayó sobre el hallazgo de casi 6.000 papeletas en dos condados con mayoría republicana.

Algunos habían sido contados pero no cargados al sistema, los otros parecían haber sido olvidados en una caja, según las autoridades locales, que atribuyeron los problemas a errores humanos.

"Eso creó confusión y entendemos que la gente esté preocupada", pero "la buena noticia es que el recuento ha cumplido su propósito" al corregir estos errores, dijo Sterling.

"Esperemos que el presidente Trump acepte el resultado", agregó, lamentando que "el cuestionamiento" de la elección "socave los cimientos de la democracia".

Ese estado atrae todas las miradas porque el control de la cámara alta también se jugará allí en enero durante dos elecciones de senadores.

"Nos vamos a convertir en Venezuela"

Más allá de Georgia, el presidente y sus aliados han presentado una serie de apelaciones en Pensilvania, Michigan, Arizona y Nevada.

Algunas han sido rechazadas por los tribunales, otras retiradas por los interesados, pero Giuliani está luchando por mantener vivas las que quedan. Esta semana, el exalcalde de Nueva York declaró ante un juez federal sin aportar elementos materiales.

El jueves, en una rueda de prensa muy inconexa, elaboró varias teorías conspirativas, con referencias a Venezuela y al filántropo George Soros por supuestamente haber participado en un fraude organizado según él por "líderes demócratas" con la complicidad del propio Biden.

"Nos vamos a convertir en Venezuela. No podemos permitir que esto nos suceda. No podemos permitir que estos delincuentes, porque eso es lo que son, le roben la elección al pueblo estadounidense", afirmó Giuliani, en alusión a las máquinas de votación utilizadas.

Mientras hablaba, Trump tuiteó. "Un caso abierto y cerrado de fraude electoral. ¡En números masivos!".

La llamada del presidente

Otra controversia surgió en Michigan después de que una integrante republicana de la junta de escrutinio, que se había negado a certificar el resultado de las elecciones en un condado fuertemente demócrata y luego revirtió su decisión, contó el jueves que Trump la había llamado.

"Recibí una llamada del presidente Trump el martes por la noche, después de la reunión", contó al diario The Washington Post. "Quería asegurarse de que yo estaba bien", agregó, señalando que no se sintió presionada para cambiar su voto.

El senador republicano Mitt Romney, excandidato a la Casa Blanca y a menudo crítico con Trump, lo acusó de ejercer "abierta presión sobre las autoridades nacionales y locales para revertir la voluntad del pueblo y voltear las elecciones".

"Es difícil imaginar una acción peor y más antidemocrática por parte de un presidente de Estados Unidos en el cargo", dijo en un comunicado publicado en Twitter la noche del jueves.

Biden, mientras tanto, continúa preparándose para su ingreso a la Casa Blanca. El jueves se reunió con gobernadores para discutir la respuesta a la pandemia de covid-19, que se ha cobrado más de 250.000 vidas en Estados Unidos.