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El multicampeón alemán no la tiene fácil. Aunque tampoco se piensa lo contrario para un equipo con tales exigencias. Sin embargo, el escenario se presta para hacer corte de caja ante circunstancias que lo pueden hacer tambalearse. El equipo bávaro está ante la oportunidad de catapultarse a su noveno título, o dejar al descubierto que está con las defensas bajas por la presión y la especulación latente.

Las ausencias en lo deportivo (por lesión o suspensión), el radio pasillo que murmura sobre fricciones en el seno del equipo, o las distracciones que desató el anuncio de la salida de Joachim Löw de la dirección técnica del seleccionado alemán, figuran entre los condimentos que ensalzan el encuentro entre el Bayern Múnich y el RB Leipzig. ¿Qué tan sólido están el equipo y la directiva en esta recta final del campeonato? El que perdona pierde, esa es una máxima.

Matar o morir

Son cuatro unidades las que separan al equipo bávaro de unos toros rojos que preparan el ruedo en Leipzig. Por si fuera poco, el equipo de Nagelsmann es una auténtica muralla cuando juega de local: de 13 partidos disputados solo ha perdido uno (3-1 contra Dortmund). La mesa está más que puesta para todo tipo de público. Amantes y detractores de la Bundesliga se relamen los bigotes entre el nivel de competencia del uno contra el dos y el habitual morbo que sentencia "todo menos Bayern” o un simple "que pierda Bayern”. Gracias por el espectáculo, coinciden en cualquier caso.

"No pudo llegar en peor momento la lesión de Robert Lewandowski”, dice Thomas Müller de cara a este encuentro. De hecho, el polaco tendría tiempo para igualar o superar el récord de Gerd Müller y sus 40 goles en una sola temporada. Pero, qué hay de los cuartos de final de la Champions League cuando se midan al Paris Saint-Germain en las siguientes semanas. Y más allá de la marca personal, en el supuesto de que el Bayern avance a semifinales, enfrente tendría al Manchester City o al Borussia Dortmund.

Sin ir muy lejos, antes de todo esto Hansi Flick debe jugar sus cartas frente a Leipzig. "Lewy” está fuera, Alphonso Davies dejó ir la pierna de más en el partido contra Stuttgart llevándose la roja directa ya al minuto 12, así que está fuera por suspensión al igual que Jerome Boateng. No se trata de remplazar lo irremplazable, sino de encontrar nuevas cuadraturas.

En el ataque, Flick puede echar mano de Eric Maxim Choupo-Moting de inicio, y apostar por la habilidad de Serge Gnabry en coordinación con Thomas Müller. La estadística lo comprueba: El equipo lleva 61 partidos con gol y este sábado podría establecer un nuevo récord al respecto. La última vez que el Bayern no anotó fue en febrero de 2020, curiosamente en un 0-0 ante Leipzig. Sin lugar a dramas, las presiones son visibles.

¿Alarmas en el club?

"Hasan Salihamidzic y Hansi Flick persiguen el mismo objetivo, que es el éxito deportivo del FC Bayern", afirma el presidente del Bayern, Herbert Hainer. Ante dicha declaración, se elevan los cuestionamientos si acaso la relación entre ambas partes está en niveles sanos. Es decir, ¿por qué habría que aclarar una y otra vez que no hay tensiones entre el director deportivo y el entrenador cuando todo marcha de maravilla? Las opiniones entre ambos divergen en cuanto a los fichajes y quién tiene la última palabra. El descontento se haría más evidente del lado de Flick a medida que se siente estéril ante un debate triangulado entre Salihamidzic, Oliver Kahn y Karl-Heinz Rummenigge.

Y por último, la tinta mediática que baraja nombres para reemplazar a Joachim Löw al frente de la selección alemana, donde Flick ha sido de alguna forma u otra uno de los aludidos. Rummenigge ha puesto de manifiesto la certeza de llegar al final de su contrato. El propio Flick de igual forma mantiene la postura diplomática como entrenador del Bayern, aunque queda por descubrir su interés real detrás de ello. Así, todo esto suma incertidumbre y ejerce presión en las altas cúpulas del club.

Y bien, a pesar de todo, la mejor válvula de escape ahora mismo es vencer a Leipzig este fin de semana.