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"Es la última vez que muestro mi dedo a alguien". Así de contundente declaró este viernes el técnico italiano del Bayern Múnich, Carlo Ancelotti, criticado duramente por su gesto ofensivo a los aficionados del Hertha de Berlín.

"Fue la primera vez que me escupen y espero que sea también la última vez. Pero, tengo que controlar mis emociones, sea cuales sean. Fue un error", admitió Ancelotti, ganador de tres Ligas de Campeones.

La Federación Alemana de Fútbol (DFB) renunció a sancionarlo, aunque le han pedido que done 5.000 euros a una fundación caritativa.

Ancelotti admitió el pasado domingo haber levantado el puño cerrado con el dedo corazón estirado, un gesto dirigido a aficionados rivales que supuestamente le escupieron tras el partido.

El incidente ocurrió cuando Ancelotti se dirigía por el túnel a los vestuarios después de que su equipo empatase en el descuento el partido disputado en el Olímpico de Berlín (1-1).

El gol llegó dos minutos después de los cinco que el árbitro había acordado como prolongación tras los 90 reglamentados, lo que provocó la indignación de jugadores y aficionados del Hertha.

Los dirigentes del Bayern Múnich apoyaron a su entrenador. "En el fondo", precisó el club, "encontramos emocionalmente comprensible la reacción humana que condujo a Carlo Ancelotti a hacer ese gesto, para responder a esa vil agresión".