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Por Elías Alvarado

El 11 de setiembre de 2001, Karla Pericón llegó temprano a la oficina. Dos años antes había conseguido ganarse una visa en la lotería que realiza el Gobierno estadounidense y eso le permitió conseguir un trabajo en el onceavo piso de la torre norte del World Trade Center. Su equipo de trabajo estaba reunido, como era costumbre, para planificar las tareas del día. "De un pronto a otro, empezó a moverse bastante duro el edificio, y todo se empezó a caer," recuerda la costarricense de 44 años, que comparte su historia en la entrevista que aparece en el video adjunto.

Hoy, Pericón es la única sobreviviente tica de la que se tiene registro de los atentados terroristas que ocurrieron hace 20 años este sábado. Cuando el primer avión atravesó el edificio, su instinto fue asumir que se trataba de un temblor. "Cuando salimos corriendo, alguien me dijo: 'Karla, aquí no tiembla", recuerda. 

Se despidió rápidamente de su puesto en la oficina y recogió las pertenencias que pudo antes de bajar por las escaleras de emergencias con algunos de sus compañeros.

“Todo estaba destrozado, muchos ventanales quebrados. Y recuerdo que seguimos corriendo”, añadió.

Consiguió salir del edificio segundos antes de que el segundo avión se estrellara contra la torre sur. "Una compañera empezó a pegar gritos como loca. En ese momento me desesperé, todos empezamos a gritar y correr como locos", relató. Cuando cayó la segunda torre, la tica quedó cubierta por todos los escombros y la nube de humo. Pero logró llegar a un muelle y entrar a un ferry que la sacó de la isla.

“Recuerdo que fui a Nueva Jersey y esa noche me tocó pasarla en un puesto de la Cruz Roja, y pasé toda la noche ahí, hasta el día siguiendo que pude regresar a mi casa. Porque no había forma de regresar, la ciudad estaba paralizada, no había tren, taxi, buses, no había nada”, acotó.

El legado tóxico del polvo de las Torres Gemelas

La nube de polvo que liberaron las estructuras colapsadas contenía partículas tóxicas. Miles de personas siguen sufriendo hoy las consecuencias; la mayoría de ellas tienen que ver con problemas respiratorios y trastornos musculares e intestinales. Después del atentado, Pericón empezó a padecer de asma, bronquitis, alergias y tuvo un duelo muy difícil.

“Para mi psicológicamente fue muy fuerte, dos o tres semanas después del 11 de setiembre porque perdimos compañeros y cuando venía en el tres ver las fotografías de las personas desaparecidas y muertas fue muy fuerte y todavía al día de hoy lo siento muy fuerte”, señaló la sobreviviente.

Además, Pericón ha tenido que luchar por su vida en múltiples ocasiones, porque le diagnosticaron cáncer de ovarios y útero. Y hace tres años le dio un derrame cerebral hemorrágico y después de tantas terapias, los especialistas han notado que padece de Trastorno de estrés postraumático.

En los pequeños detalles hoy disfruta de su vida. “Hoy me siento afortunada, me siento la mujer más millonaria, sí porque solo el hecho de levantarme, abrir los ojos, poder respirar, ponerme de pie, caminar, hablar, aunque sea lentamente, me siento millonaria”, concluyó.

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