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Por Pablo Vargas | pvargas@revistalevelup.com

En el 2014, Watch Dogs nos presentó una producción oscura, trágica y profunda en un mundo donde la información privada es un arma que se puede usar para el bien o el mal; con una historia muy seria y madura para el público meta al que intentaban llegar: los fans de GTA IV lo amaron, los fans de GTA V lo odiaron.

Ubisoft lo entendió a cabalidad con Watch_Dogs 2, una producción donde el estudio cambió completamente el tono y conectó rápidamente con una generación joven, enojada con el sistema y que se siente segura de que sabe lo que es mejor para el mundo, a través de un sandbox más robusto, repleto de contenido significativo y mecánicas que mejoraban en casi todos los aspectos a su predecesor... Y las ventas le respaldaron; pero alejaron a los jugadores que aclamaron la primera entrega.

En ese contexto de altos y bajos, llega Watch_Dogs Legion, la tercera entrega de la saga que busca encontrar ese tono mixto que complazca a los fans de las primeras dos entregas de la franquicia en una misma producción. ¿Será la tercera la vencida para Ubisoft? Lo analizamos a continuación en Check Point by Revista Level Up y Teletica.com.

Londres ha caído...

De entrada, Watch Dogs Legion no se guarda nada y desde los primeros minutos arranca con una fuerza abrumadora: somos un agente de la MI6 que se infiltra en el palacio de Westminster para desarmar una bomba. Los personajes son interesantes, el tono es mordaz y oscuro, la historia atrapa rápidamente y el ritmo es perfecto. En cuestión de minutos, acabamos presenciando múltiples ataques terroristas por toda la ciudad londinense que se cobran múltiples víctimas. La organización de hackers DedSec es acusada de los acontecimientos y son cazados uno a uno. Sí. Londres ha caído.

A nivel de ambientación, Ubisoft mezcla con acierto las distopías de Orson Welles en '1986' y Aldous Huxley en 'Un mundo feliz' para retratar un futuro cercano donde el conocimiento y la ignorancia son herramientas de poder y los medios, la política, las autoridades y las causas sociales, religiosas y morales se usan a conveniencia para instalar el miedo y el caos en la sociedad o mantener a todos bajo supremo control.

Desde el primer minuto, la historia traza el tono perfecto para quienes disfrutaron de la primera entrega en una ambientación oscura, trágica y madura digna del cine negro, pero de la misma manera identifica y conecta de forma rápida a la población que disfrutó de la segunda entrega de la saga, a través de ese mundo distópico donde todo es relativo, la verdad es contada a medias y donde el caos y la anarquía se abrazan con cariño, pero cualquiera puede marcar la diferencia. Sí... cualquiera, y ahí es donde Watch_Dogs Legion anota su primer golazo.

No somos NPC's... somos Legion...

A lo largo de la historia de los videojuegos, pocos son los títulos que convierten a los personajes de fondo no jugables (conocidos tradicionalmente como NPC's) en algo más que un mero y bonito decorado para hacer sentir al mundo como algo real y vivo. Su rol tradicional ha sido el mismo por décadas: quedarse estáticos en un mismo lugar para dar direcciones, aportar curiosos, servir de easter eggs o activar misiones. Su código base regularmente es estar ahí para lo que el protagonista desee hacer con ellos: ser atropellados, ignorados, secuestrados o escuchados.

Pero, esto algo que Ubisoft le ha dado la vuelta y ha llevado a un nuevo nivel; en Watch_Dogs Legion, los NPC's son los verdaderos protagonistas. Si en el pasado, los diversos personajes que deambulaban por la ciudad eran una especie de cajeros automáticos que caminan, ahora cada NPC es un personaje con habilidades, características, fortalezas, defectos y bio completamente independientes y a los cuales podremos aliar a DedSec y convertirles en el principal protagonista de la historia, siendo él o ella, quienes definan el destino de nuestra propia historia.

A través de herramientas de hackeo, sabremos toda la información personal y privada del NPC (estado civil, horario laboral, habilidades, defectos, pasatiempos, relaciones interpersonales, conflictos, situación mental y emocional, etc) y dependerá de nosotros como usar dicha información, teniendo la posibilidad de seguir toda su rutina (desde levantarse, verle ir desayunar a un café en la ciudad, encontrarse con su amante, comprar drogas, ser voluntario en un orfanato, etc) para encontrar puntos claves e información que pueda servir para incentivarlo a unirse a nuestro bando o extorsionarle directamente para unirse a nuestra causa. 

Así, nuestra Legión se irá formando poco a poco de personajes completamente indispensables para avanzar y hacer más integral nuestra historia: un nuevo recluta  puede ser una espía del MI6 que puede infiltrarse sin problemas en la mafia; otro puede ser un sicario que se encargue de los asuntos sucios de nuestra organización; otra una excelente conductora que podría escapar fácilmente de la policía; un miembro infiltrado de Albion que nos alerte de movimientos claves, o una abogada que ayudará a los activistas de DedSec ser arrestados o ser liberados más rápidamente del arresto y así.. las posibilidades son infinitas... y también las consecuencias. Y aquí, Ubisoft mete su segundo golazo en la partida.

Muerte permanente: posibilidades ilimitadas, fuertes consecuencias...

Todo lo anterior sería un bonito agregado de experiencia, pero sin fuerte conexión emocional con los personajes, sino tuviese un factor determinante que es lo que nos ha atrapado en Watch_Dogs Legion: su sistema de dificultad y muerte permanente. Sí. Ubisoft nos permite desde el inicio, definir si queremos que la muerte, sea algo real en nuestra historia. Porque a diferencia de muchos títulos de género en el que, si somos eliminados a tiros en una persecución o atropellados por una patrulla la mayoría nos mandan al hospital o último punto de control, en Watch_Dogs Legion con su sistema de muerte permanente, el Game Over, es definitivo.

Si nuestro personaje es abatido a tiros en una misión principal o simplemente recorriendo el mundo abierto, ese... es el final de su historia. No hay reinicios, ni partidas guardadas. Su muerte, será permanente. Nuestra organización le llorará eternamente, pero no habrá vuelta atrás y el mundo seguirá sin él/ella. Tal y como ocurre en la vida misma. Y este punto, le ha agregado a la experiencia un factor determinante de realismo que nos ha fascinado a lo largo del juego. Porque cada misión, cada paso, cada situación del juego se planifica diferente, cuando la vida misma del protagonista está en juego.

¿Quieres incursionar a tiros y empezar a disparar cualquier cosa que se mueva? Usa un sicario de DedSec con excelentes habilidades de disparo y armas automáticas para dejar tu huella en cada una de las paredes. ¿Quieres arriesgar poco y enviar uno de tus dispositivos para que elimine a tus enemigos uno por uno? Elige a una desarrolladora de videojuegos con tiempos de carga cortos entre hacks y comienza a alterar la forma de tus oponentes. La elección, al final es nuestra. Y las consecuencias, también.

Porque nuevamente, con la muerte permanente, Watch Dogs Legion elude ese cliché de juego de acción donde el protagonista elude 500 disparos sin recibir daño o sobrevive a una explosión del tamaño del Big Ben y sale del hospital, 24 horas después, como si nada hubiese pasado. Sí. Es cierto. Elimina a su vez ese sentido del caos que hace adictos a muchos jugadores(as) al GTA Online, pero le da ese realismo y compenetración a un juego, cuyo fuerte, es tener un grupo selecto de personajes para encarar de la mejor manera la misión, una, que podría ser la última.

Un mundo abierto, marca de la casa...

Ahora, no todo es perfección. Watch_Dogs Legion es un juego de mundo abierto que tiene todo lo bueno y lo malo que ello conlleva: algunas cuantas misiones secundarias que pueden resultar algo repetitivas cuando llevas más de 30 horas de juego a cuestas, civiles en modo kamikaze que se lanzan a nuestro vehículo y despiertan todas las alertas (de nuevo, en muerte permanente lo menos que deseas es un media fuerza policial detrás tuyo) y una que otra asperezas que ya son regulares en mundos de tamaña envergadura y por supuestos, muchos, pero muchos coleccionables.

Esto, puede verse como algo negativo para quienes ocupan pasar rápido de un juego al otro y no tienen suficiente tiempo, pero aquellos que disfrutamos de leer hasta el último documento o curiosidad que el juego nos tira a la cara, es un verdadero deleite. El juego tiene cientos de coleccionables super interesantes que aportan mucho a la historia, así como diversos minijuegos que van desde el free-style futbolero (siendo Inglaterra la cuna de fútbol, no podía faltar tal detalle) hasta las peleas ilegales a mano limpia en clubes clandestinos por toda la ciudad.

Peor sería, y hay que decirlo, vivir a lo largo del juego la experiencia de GTA Online y Red Dead Online donde, Rockstar Games en lugar de relacionar una serie de tonos de voz predefinidos para dotar de habla a sus personajes, decidió vendernos la historia de que todos los protagonistas son mudos. Nota aparte, pero relacionada con el tema del doblaje: brillante el doblaje y trabajo de Pascal Langdale (Ethan Mars, Heavy Rain) para dar vida a Bagley. Sin spoilers, cada uno de sus diálogos es de lo mejor del juego.

Londres nos está llamando...

Después de intentar en dos ocasiones encontrar el tono, ambientación y jugabilidad correcta para atrapar a los dos tipos de fans que respaldaron sus primeras dos entregas -pero sin perder a uno ni al otro-, Ubisoft Toronto finalmente ha logrado dar en el clavo para concebir en Watch_Dogs Legion la mejor entrega de la franquicia, gracias a un título divertido, interesante, maduro, con momentos oscuros de reflexión y otros de humor desternillante, irreverente y mordaz, que encuentra su punto de equilibrio en el momento que la franquicia más lo necesita. Sí. Watch Dogs Legion es el mejor ejemplo de que la tercera, es la vencida.

Calificación final: 8/10