Por José Fernando Araya 8 de noviembre de 2026, 8:00 AM

Usted probablemente lo recuerda corriendo justo cuando un futbolista caía al suelo por una lesión. 

Willy Gálvez es uno de los rostros más recordados en la época reciente del fútbol tico. 

Estuvo 26 años ligado al fútbol, no solo con el Saprissa, sino también con la Selección Nacional. Y con ambas tuvo el honor de vivir momentos históricos.  

El médico general conversó con Teletica y repasó algunos de esos grandes momentos.

Además, el médico general habló en profundidad de la reciente muerte del futbolista Jesús de Miguel, de solo 30 años, ocurrida en Tenerife, España, que volvió a poner sobre la mesa los riesgos de las emergencias cardíacas durante la práctica deportiva y la importancia de contar con protocolos de atención inmediata.

De seguido, la entrevista completa:

¿Qué nos puede explicar de la muerte del futbolista Jesús de Miguel en Tenerife?

Toda muerte es muy trágica y, si ocurre durante la práctica del deporte profesional, lo es muchísimo más, porque partimos de que el deporte es un aliciente y un estimulador de la salud.

Por las imágenes que hemos visto y desde nuestra experiencia en medicina deportiva, nos inclinamos a pensar que pudo sufrir un evento llamado conmoción cardíaca.

¿En qué consiste una conmoción cardíaca?

Significa que el corazón recibe un golpe que genera un caos en su funcionamiento.

Para que ocurra este fenómeno, se combinan tres elementos. El primero es que el impacto se produzca en una zona anatómica específica del pecho, muy cercana al ventrículo izquierdo.

El segundo es que el golpe tenga suficiente fuerza para transmitir energía hasta esa parte del corazón.

El tercer elemento tiene que ver con el momento del ciclo cardíaco en que se recibe el impacto. Es decir, debe coincidir con una fase específica de relajación del músculo cardíaco.

Cuando se reúnen estas condiciones, el corazón puede perder su coordinación eléctrica y comenzar a latir de manera desordenada.

En ese momento debemos actuar lo antes posible para recuperar el ritmo cardíaco normal mediante una descarga eléctrica, procedimiento conocido como desfibrilación.

¿Cuánto tiempo tiene el personal médico para actuar y salvarle la vida a un jugador?

El primer minuto es fundamental. Los estudios indican que, si conseguimos recuperar el ritmo cardíaco durante el primer minuto, las posibilidades de supervivencia pueden alcanzar el 90%.

A los tres minutos bajan al 70%; a los cinco minutos, al 50%, y después de ese tiempo pueden caer al 30%.

Es decir, la posibilidad de sobrevivir disminuye significativamente conforme pasan los minutos. Por eso es indispensable que los equipos tengan personal capacitado y los implementos necesarios para atender una emergencia.

¿Este caso marcará un antes y un después para la medicina deportiva?

Todos estos acontecimientos deben dejarnos enseñanzas positivas.

Recordemos lo que ocurrió hace dos años con un jugador de los Buffalo Bills, de fútbol americano. Sufrió una conmoción cardíaca y, pese a la gravedad del episodio, la institución contaba con los protocolos exigidos por la NFL. El jugador sobrevivió y actualmente continúa jugando.

No puedo asegurar cuáles fueron las condiciones de atención en España, porque desconozco si se cumplieron los tiempos, si había un plan de emergencia o si todo el personal estaba capacitado. Pero, sin duda, cuando vemos un evento de este tipo, tenemos que poner las barbas en remojo.

¿Cómo valora la preparación del fútbol costarricense ante una emergencia como esta?

En Costa Rica sí contamos con hospitales, tanto de la Caja (Costarricense de Seguro Social - CCSS) como privados, y con personal capacitado para atender estas situaciones.

Cuando vemos que el médico de una selección ingresa a la cancha con un DEA (desfibrilador externo automático), vamos bien. Cuando observamos que los partidos cuentan con ambulancias avanzadas y personal preparado, también es una buena señal.

Sin embargo, no basta con tener los instrumentos. Hay que saber utilizarlos y mantenerlos actualizados.

Si soy sincero, desconozco si actualmente la Unafut (Unión de Clubes de Fútbol de la Primera División) tiene revisados y verificados todos estos requisitos en los clubes. Sería bueno que lo comprobara.

Si se detecta que algún equipo no tiene un DEA o que su personal médico necesita capacitación, no se trata de regañarlo, sino de ayudarlo a cumplir con lo necesario.

Incluso se podría valorar que, además del equipo médico, los estadios tengan un desfibrilador en un punto estratégico, como ocurre con los implementos que se utilizan para el VAR.

No podemos esperar a que ocurra una tragedia para revisar si estamos preparados.

¿La capacidad económica de un club debe influir en los recursos médicos que tiene a disposición?

No. En términos médicos, todos los equipos deben contar con las mismas condiciones.

La vida humana tiene exactamente el mismo valor, sin importar si se trata de un jugador de un equipo grande o de uno pequeño.

Debemos garantizar que todos los atletas, ya sea en fútbol, baloncesto, voleibol, artes marciales o boxeo, tengan las herramientas necesarias para enfrentar una emergencia de este tipo.

Willy Galvez, exmédico del Saprissa y La Sele

¿Cómo observa el desarrollo de la medicina deportiva en Costa Rica?

Muy bien. Creo que la medicina deportiva costarricense ha mejorado considerablemente.

Para el 19 y 20 de noviembre está programado el primer Congreso Nacional de Medicina Deportiva, en el Centro de Alto Rendimiento de Liga Deportiva Alajuelense. Se abordarán temas como las muertes súbitas y diferentes tipos de lesiones.

Desde el 2002, esta especialidad ha ganado mucha fuerza. Hay estudiantes de Medicina interesados en formarse en esta área, lo cual es muy positivo.

También tenemos centros de investigación de alto nivel, como el Centro de Investigación en Ciencias del Movimiento Humano de la Universidad de Costa Rica (UCR) y el de la Universidad Nacional (UNA).

Son instituciones que pueden aportar mucho en prevención de lesiones, rendimiento físico y atención de enfermedades cardíacas.

Nuestro país tiene capacidad para seguir creciendo en esta especialidad y desarrollar una medicina deportiva que vaya mucho más allá del tratamiento quirúrgico de las lesiones.

Ya pasando un poco a algo más personal, después de tantos años en el fútbol, ¿qué es lo que más extraña de las canchas?

El camerino. Es lo que más extraño.

La cancha me gusta, pero uno como médico no debe estar ahí para disfrutar el partido. Mi función es observar a cada jugador y estar pendiente de cualquier situación que pueda convertirse en una lesión leve o severa.

Lo que realmente extraño es la convivencia con los futbolistas, las amistades y la vida del camerino. Son personas extraordinarias.

Al final, cuando el fútbol se acaba, lo que queda es una cosa: amistad verdadera.

Willy Galvez, exmédico del Saprissa y La Sele

¿Volvería a trabajar con algún equipo o en la Selección Nacional?

Si alguien me invita para compartir experiencias o dar algún consejo, con muchísimo gusto.

Pero ya no estoy para una actividad permanente en el fútbol. No creo que pueda soportar el ritmo de viajar, terminar un partido de noche, tomar un autobús, llegar a San José, dormir unas horas y volver a entrenar al día siguiente.

La vida también consiste en saber cuándo sí y cuándo no.

Disfruté muchísimo lo que me dieron la Selección Nacional y los equipos en los que trabajé. Siempre tendré un cariño especial por Alexandre Guimaraes, Hernán Medford, Justin Campos, Jorge Alarcón y Víctor Badilla, entre muchas otras personas con las que compartí momentos extraordinarios.

Hoy prefiero disfrutar esos recuerdos y, si alguien necesita una reflexión o un consejo, estoy disponible.

¿Por qué cree que la gente le sigue teniendo tanto cariño y sigue siendo un rostro recordado en el fútbol tico?

Sigo agradeciendo el cariño de los aficionados de Saprissa, Alajuelense, Herediano y otros equipos. A veces me encuentro personas que creen que todavía estoy activo y les agradezco que me recuerden de esa manera.

Pero mi posición actual es mucho más tranquila. Prefiero dedicarme a mi consultorio privado, atender a mis pacientes y disfrutar de mi vida familiar.

El fútbol actual es muy demandante. Tiene una exigencia enorme y una dinámica de partidos que expone a los jugadores a un desgaste importante. El incremento de las lesiones es un fenómeno mundial y Costa Rica no está ajena a esa realidad.

¿Regresaría al fútbol?

Mi mayor amor sigue siendo la Medicina. Sin ella me sentiría incompleto.

También disfruto ver crecer a mis hijos, que escogieron el camino de la ingeniería, y recordar experiencias que me dejó el fútbol: los mundiales, el Mundial de Clubes, el Aztecazo y tantas anécdotas que marcaron mi trayectoria.

Ahora también descubrí otra pasión: el fútbol americano. Soy seguidor de los San Francisco 49ers y disfruto mucho observar la NFL, especialmente por su estructura y organización médica.

Es una disciplina a la que nuestro país debería darle un poquito más de atención.

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