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A un mes de las elecciones en Estados Unidos se siguen sumando ingredientes a uno de los procesos más importantes y complejos de los últimos años.

Donald Trump, contagiado de coronavirus, y Joe Bidden se enfrascan en una lucha palmo a palmo por los votos de los electores, en medio de una pandemia y un clima económico desolador.

El analista internacional, Eduardo Ulibarri, nos ayuda a entender un poco más el panorama y las semanas que se avecinan.

¿Qué papel va a jugar la noticia del positivo por COVID-19 de Trump?

“El contagio del presidente Trump y la Primera Dama puede tener dos implicaciones básicas. Por una parte, generar solidaridad con su condición, aunque, dada su crónica falta de empatía con los ciudadanos que hasta ahora la han tenido (o han muerto por ella), creo que tal solidaridad no será significativa. La otra implicación es que su contagio se convierte en una muestra extrema del mal manejo de la pandemia, y de las consecuencias que puede traer su desdén por el uso de las mascarillas y el distanciamiento social. Si ya de por sí una mayoría importante de votantes desaprueba su manejo del COVID-19 y confía más en Biden para hacerlo, esta situación es muy probable que acelere tal sentimiento y, por ende, implique costos electorales importantes”.

Tras el primer debate, ¿considera que Trump permitirá en algún momento una discusión real con Biden?

“Dudo que esa discusión real se dé. En el que sigue, habrá un grupo de votantes seleccionados, que harán las preguntas. Quizá en este caso Trump se abstenga de interrumpir las respuestas de Biden, pero nada lo garantiza. En el debate final, el formato será similar al primero, aunque la comisión organizadora está tratando de cambiar las reglas para evitar, o minimizar, interrupciones. Sin embargo, nada garantiza que Trump respetará las reglas”.

A un mes de las elecciones, ¿cuán interesado debería estar el costarricense en este tema, considerando la coyuntura nacional e internacional?

“Los costarricenses debemos estar sumamente interesados. Estas elecciones no solo se tratan de quién será el próximo presidente, sino de cuál será el futuro de la democracia en Estados Unidos. Si gana Trump, mi temor es que el proceso de erosión institucional se acelere. Si pierde, hará todo lo posible porque se desconozca la elección. Como verá, soy pesimista sobre el proceso”.

Al observar el convulso clima político en Estados Unidos y ver lo que pasa en Costa Rica, ¿puede trazar paralelos a lo que vivimos?

“Por ahora cualquier paralelo sería inexacto. El grado de polarización que existe en Estados Unidos no se da en Costa Rica, a pesar de que los factores polarizantes en nuestra vida política se han acentuado. Aquí no existe la reelección. El presidente Alvarado es una persona sensata y respetuosa de la institucionalidad. Sin embargo, sí me preocupan los discursos destructivos que están tomando fuerza y la posibilidad de que surjan opciones populistas para el 2022”.

Tras semanas de ataques al sistema electoral, ¿considera que Trump ha logrado su cometido de sembrar la semilla de duda en el electorado?

“No sé si la semilla ha sido sembrada en el electorado. Presumo que no en el mayoritario. Sin embargo, todo indica que la estrategia de Trump, que cada vez recibe más señales de una posible derrota, es deslegitimar el proceso para, eventualmente, desconocerlo si pierde. Esto será catastrófico para la democracia estadounidense y para el mundo”.

En Costa Rica también se ha cuestionado el sistema electoral y su entereza, ¿cuál es el peligro detrás de esto?

“Quienes han cuestionado nuestro sistema electoral son parte de una minoría estridente y destructiva, pero no considero que sus impulsos tengan arraigo en el electorado. Es decir, el nivel de credibilidad y legitimidad del TSE, y el sistema electoral nuestro, que es de votación popular (no colegios electorales) y representación proporcional para la Asamblea Legislativa, es muy distinto al de Estados Unidos. De todos modos, los intentos por deslegitimar este sistema siempre son preocupantes”.

Finalmente, podría decirnos tres puntos claves a estar atentos en estas semanas, previo a las elecciones de noviembre.

“El principal, que tiene connotaciones casi existenciales para la democracia de Estados Unidos, es la campaña deliberada de Trump para deslegitimar el proceso. El segundo, cómo evolucionarán las encuestas, que cada vez son más adversas a Trump, y el tercero es cómo se desarrollará el propio proceso de votación, el 3 de noviembre, porque no dudo que se den intentos, por parte de sectores extremistas republicanos, de afectar su desarrollo normal”.