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Este 18 de setiembre se celebró el Día Mundial de la Enfermedad del Alzheimer (EA), una enfermedad neurodegenerativa que tiene como principal síntoma la pérdida de memoria y cuyo diagnóstico llega tarde en muchos de los casos.

Costa Rica no escapa a esta realidad y es por ese motivo que conversamos con el doctor Norbel Román Garita, neurólogo y geriatra quien es miembro de la Asociación Alzheimer de Costa Rica, para que comente a fondo causas, tratamientos y formas de prevenir este tipo de demencia.

Según el especialista, la pandemia de COVID-19 se ha sumado a posibles factores de riesgo de esta enfermedad y podría generar un efecto de ola de casos de Alzheimer en los próximos años.

¿Qué es el Alzheimer?

Ya tenemos 100 años de conocer sobre esta enfermedad o demencia. Esta es una enfermedad neurodegenerativa, lo que significa es que de forma progresiva van muriendo neuronas en forma secuencial y en la que se acumula una sustancia en el cerebro que se llama beta amiloide que va intoxicando las neuronas, que las hace perder su funcionalidad con un efecto dominó que va arrastrando al resto. De paso, tiene también un mecanismo de inflamación progresiva y al fin de cuentas lo que ocurre es pérdida de neuronas, pérdida de conexiones y tienen sitios de predilección para el inicio que a medida que avanza puede mostrar diferentes síntomas en la vida diaria del paciente.

 ¿Hasta dónde ha llegado la investigación sobre esta enfermedad?

La ciencia ha ido avanzando y antes detrás del cráneo era algo oculto. Ahora tenemos muchos más medios para el desarrollo en paciente vivo, ya que antes solo se podía estudiar la patología.

Hace 30 años se descubrió el amiloide y fue algo fantástico, se creyó que ya está, que se resolvió el problema y solo se debía quitar. Pero la ciencia siempre sorprende y ahora sabemos que el Alzheimer no es solo un factor involucrado. Al no ser solo uno el causante, es por eso que no se ha logrado la solución definitiva aún, ya que son varios enemigos simultáneos que hay tratar y entender.

¿Cuál es el síntoma más evidente a la hora de detectar el Alzheimer y desde cuándo se puede presentar?

Yo a esto le llamo el termómetro familiar, ya que son una serie de síntomas que pueden presentarse, pero pueden pasar desapercibidos también. Consiste en que alguien que me conozca, un familiar, la pareja, el hijo empiezan a detectar ciertos comportamientos que no son habituales, esa es la primera señal de alarma.

Debemos ser más empáticos con nuestros seres queridos y amigos, hay que detectar aspectos de memoria, orientación, dificultad para hacer cosas operativas de acuerdo a lo que usted trabaja, sin embargo, lo más llamativo siempre es memoria ¿por qué? porque el Alzheimer inicia en una zona del cerebro susceptible llamada el hipocampo, área encargada de la memoria inmediata. Lo más importante es que alguien tiene que detectarlo.

¿Puede evitarse la enfermedad?

En países de mediana y baja renta, especialmente Latinoamérica, de todos los factores de riesgo conocidos, que son como 14 asociados al Alzheimer, el 56% de ellos son corregibles, diferente en Asia en países como China que es del 40%.

Es muy interesante porque estamos en la zona del mundo con mayor problema por Alzheimer, pero al mismo tiempo estamos donde se tiene mayor éxito de modificar el riesgo, eso sí, no estoy diciendo curar. Es una buena y una mala noticia, pero yo me quedo con la que sí podemos reducir el riesgo.

¿Qué factores se pueden trabajar para la reducción del riesgo?

  • Lo que es bueno para el corazón es bueno para el cerebro: lo que significa que no ser hipertenso, no ser diabético, no tener sobrepeso tiene una implicación enorme en salud cerebral. Está en sus manos tener control en esos factores y con cifras óptimas.
  • Alimentación: Que su platillo contemple muchos colores y vegetales, así como las porciones indicadas.
  • Moverse: Actividad física mínimo 150 minutos a la semana de buena intensidad que genere sudoración y cierto agotamiento para el bienestar cerebral.
  • Aprender o retar al cerebro: A diferencia de como se creía antes, el cerebro es un órgano maravilloso y activo, que tiene células de reserva, células madre y la posibilidad de hacer más conexiones y depende de que ocurra o no. Se trata de retar al cerebro y aprender algo nuevo. Lo que no le funciona al cerebro es no hacer nada, así que un nuevo idioma, una nueva técnica, trabajar en cuero, pintura, aprender a tocar un instrumento musical, todo ayuda.
  • Salud mental: La sonrisa, estar alegre, estar activo socialmente o todos los factores que puedan afectar la salud mental. Cuando alguien está deprimido, o está tenso, se liberan un tipo de sustancias que recorren todo el cerebro y se producen células de pronflamación, lo que puede generar deterioro cognitivo.
  • Uno más es no fume, de cumplir con estas tareas estaremos en el 56% de reducción de riesgo.

¿Qué tanto han evolucionado los tratamientos?

Este tema viene en auge en los últimos 20 se han probado cualquier cantidad de medicamentos y en estudios clínicos algunos medicamentos pasaron la fase 1, pero nunca pasan a ser mejor de lo que ya se tiene. Ha sido fracaso tras fracaso, durísimo para la ciencia, millones de dólares invertidos en encontrar soluciones.

Ahora estamos un poco más cerca que antes, ya que, conociendo el cerebro en su profundidad, encontraron medicamentos para síntomas, pero lo que quiere la ciencia es medicamentos que modifiquen el curso de la enfermedad.

Hay un medicamento llamado Aduhelm (Aducanumab) que esta semana pasó de fase 3 a fase 4, aprobado por la FDA, bajo condición de emergencia por necesidad ya que la demencia es una pandemia. Se tiene una evidencia contundente y una herramienta que puede ser muy exitosa.

Estos son medicamentos biológicos, específicamente anticuerpos monoclonales, y que están probados en personas con demencia muy temprana. Lo importante de este medicamento es que abre la oportunidad a muchos otros investigadores de seguir esta línea que parece ser una puerta que se abre luego de todas las cerradas durante los últimos 20 años.

¿Qué estadísticas se manejan sobre esta enfermedad en el país?

Tenemos unos estudios de epidemiología que indican que el 5.5% de las personas de más de 60 años tienen algún tipo de demencia, esto según el estudio que hizo en conjunto la sociedad civil, la CCSS y una universidad de los Estados Unidos. De ese porcentaje, el 8% presenta algún deterioro cognitivo.

Si trasladamos esas cifras al día de hoy podemos decir que 50.000 personas viven hoy con algún tipo de demencia. El tema es que tenemos una población de alto riesgo y vivimos en el país con la expectativa de vida más alta de América, entonces uno de los factores que influyen es vivir muchos años. Por eso debemos apuntar a un envejecimiento exitoso y saludable.

Basado en ese análisis realizado en Santo Domingo de Heredia, en el 89% de los casos hubo fallos en la detección primaria, o sea, se nos pasa.

Peor ahora con el COVID-19 donde se dejaron de dar consultas, donde se atrasaron diagnósticos, se espera un aumento sustancial de los casos de Alzheimer, por lo que nos espera una gran batalla.

¿Qué efectos adicionales puede generar la pandemia de COVID-19?

Primero es el virus, ya que no se conoce del todo pero que tiene una llamativa afectación del sistema nervioso central. Cada vez vemos más manifestación del síndrome post-COVID agudos y crónicos. El COVID-19 se convirtió en un factor de riesgo para las demencias a los que ya conocíamos.

A eso súmele el aislamiento, la falta de atención en salud por necesidad, que se redujeron las consultas presenciales, se retardaron los diagnósticos, porque el sistema de salud está concentrado en lo vital. Todo esto podrían generar cifras alarmantes y podría darse un efecto de ola en los próximos años.

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