Por Luis Ortiz |30 de septiembre de 2017, 14:11 PM

Creció en una familia religiosa y muy estricta, participó en la Segunda Guerra Mundial durante los últimos meses y al regresar se graduó de psicólogo pese a tener una gran afición por el dibujo.

Esa es la descripción del líder de la revolución sexual de la década de 1950, su nombre es Hugh Hefner y a los 27 años, quizá sin querer, inició una de las transformaciones de mayor impacto en nuestra sociedad; todo ocurrió al publicar el primer número de su revista Playboy.

Mal pagado y con una familia que mantener, Hefner hacía ilustraciones para revistas como Esquire, pero él quería llevarlo más allá.

Entre amigos juntó dinero para pagar la primera impresión de su revista, se llamaría Stag Party pero tuvo que cambiar el nombre por conflictos con el uso del nombre.

El éxito de Playboy fue inmediato, en parte porque la protagonista del primer número fue Marilyn Monroe y aparecía desnuda, ahí comenzó la leyenda de Playboy y poco después la de Hugh Hefner.

El vigilaba estrictamente cada artículo e imagen de la revista, 22 años después de su lanzamiento Playboy llegó a vender 7 millones y medio de ejemplares, más que la revista Time y ya había logrado lo inesperado una transformación en la sociedad estadounidense y más allá.

Playboy creció de manera exponencial, la revista, una cadena de clubes, hoteles, casinos, y programas de televisión en los que el propio Hefner era su protagonista; el decidió reflejar la imagen de hombre que había creado Playboy, él era el Playboy.

La mansión, la primera en Chicago, la segunda en Beverly Hills, fue objeto de envidias de muchos, el estilo de vida de su dueño aún más. Hefner el Playboy se convirtió en una leyenda, en una leyenda que en sus últimos días debió cambiar las conejitas por enfermeras y su pipa por un tanque de oxígeno.

Hefner murió a los 91 años y dejó un legado que va más allá de unas páginas de revista con mujeres desnudas.