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La edición 59 de los Grammy, en el Staples Center de los Ángeles, dio para mucho y para que miles de personas en todo el mundo solo hablen de los acontecimientos más sobresalientes de la gala.

Según publica el diario El País, el primer tema de todos fue el de Beyoncé. La tensión de verla embarazada haciendo equilibrios en una silla dejó a más de uno con la boca abierta.

Además de su look de “santa” –con corona y velo incluidos- que muchos criticaron y otros aplaudieron.

Adele volvió a hacer de las suyas, aparte de llevarse el premio a mejor álbum del año, vivió el peor momento de su vida cuando le rendía homenaje a George Michael.

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La cantante, aparentemente por no escucharse afinada, detuvo la actuación y aseguró que la había “estropeado y debía iniciar de nuevo”. Adele acabó llorando su show aunque estaba muy decepcionada.

El presentador de la gala, James Corden, hizo su famoso Carpool Karaoke con Jennifer López, John Legend, Neil Diamond y hasta la hija de Beyoncé y Jay Z con la canción Sweet Caroline.

Hablando de Corden fue el presentador que en la historia de los Grammy realizó una entrada muy particular: se tiró por las escaleras y hasta perdió un zapato en una entrada muy graciosa.

El dúo Twenty One Pilots recibió su premio a mejor dúo pop en bóxer, los jóvenes antes de retirar su preciado galardón decidieron ir al escenario y quitarse los pantalones.

"Si algún día lo ganamos lo recogeremos así. Ustedes pueden ser los siguientes", expresaron al recibir el Grammy.

En esta gala, Lady Gaga demostró que puede ser más roquera que cualquier grupo y con cualquier desafío.

Ella cantó al lado de Metallica -y aunque presentaron varios problemas con el sonido-, sacaron adelante el show y la intérprete de Bad Romance hasta se le tiró al público.

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El nuevo presidente de los Estados Unidos no pasó inadvertido: Donald Trump fue el más nombrado de la gala, por raperos, poperos y la mayoría que se subió a recoger su premio.

Beyoncé apenas dijo unas palabras sobre la actualidad política, dedicando un premio a "los niños de todas las razas". Si queremos suponer, claro, que era un mensaje para Donald Trump y su pretensión de construir muros y vetar pueblos.

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Katy Perry dijo al final de su actuación: "¡No al odio!". El rapero Busta Rhymes refirió directamente a Trump y "su fracaso al intentar el veto a los musulmanes", mientras que los enérgicos A Tribe Called Quest llamaron a la revolución.