Por Mariana Valladares 30 de enero de 2026, 16:05 PM

El nombre de Costa Rica volvió a resonar con fuerza en un escenario internacional gracias a Sebas Guillem. El cantautor tico, de 29 años, logró el pase de oro en la undécima temporada de Got Talent España, un hito que marca un antes y un después en su carrera artística y lo posiciona ante una audiencia mundial.

Dos semanas después de su participación y a la espera de las semifinales del formato, Guillem ofreció una conferencia de prensa en la que se mostró vulnerable y reflexivo. Consultado sobre qué consejo le daría a jóvenes que sueñan con dedicarse a la música pero enfrentan dudas o miedos, el artista puso el foco en aquello que no suele verse.

“No menosprecien los tiempos de silencio cuando están solos con su instrumento, con lo que están forjando. Lo que la gente no ve es lo más importante”, afirmó. 

Para Guillem, la exposición pública es solo una de las consecuencias de un trabajo íntimo y constante: “Cuando nos ven en público, ven una versión de uno, pero esa versión es la construcción de un montón de cosas que uno ha hecho a través del tiempo”.

Su llegada a Got Talent España nació desde las redes sociales, un espacio que el propio músico reconoce como clave en su desarrollo artístico.

La audición inició con L.O.V.E. de Nat King Cole, acompañado al piano, y sorprendió al jurado con una imitación de trompeta hecha únicamente con la nariz. Sin embargo, el momento más emotivo llegó cuando interpretó una canción original dedicada a su hermano Jaime, fallecido hace dos años.

Guillem también se refirió a la presión física y emocional previa a subir al escenario. 

“Yo estaba completamente agotado, con jet lag, una infección en la garganta y más de 12 horas esperando entre entrevistas y maquillaje. Cuando me llamaron al escenario casi me descompongo”, reveló. 

“Empecé a desasociar, a sentir que no sabía dónde estaba”.

Uno de los momentos que más llamó la atención del público fue la reacción del juez Risto Mejide. Al respecto, el artista reconoció que su presencia fue intimidante. 

“Risto definitivamente tiene una presencia muy potente. Yo sabía que él es notorio por esa mirada tan penetrante”, comentó. 

Aun así, decidió enfocarse en su propósito: “Vine a hacer lo que me preparé por tantos meses. Después de cantar, me diga lo que me diga, sé que lo di con todo mi corazón”.

La fe aparece como un eje central en su relato.

“Depositen en Él toda ansiedad porque Él cuida de ustedes”, citó el cantante, al explicar cómo logró encontrar calma en medio del caos. 

“Para mí es indispensable tener a Dios presente. Él es el que me trae esa paz. Sin Él, yo no estaría aquí”.

El momento más íntimo llegó al ser consultado sobre qué le diría a su hermano si pudiera hablar con él por un minuto. 

“Le diría que lo amo con todo mi corazón, que nunca se ha ido. En vez de decirle algo, nada más lo abrazaría eternamente”, expresó.

La interpretación conmovió al jurado y al público, al punto de provocar lágrimas en el panel. El instante quedó sellado cuando Paula Echevarría presionó el botón dorado, asegurando su pase a la siguiente ronda. 

De cara a las semifinales, el cantautor asegura que mantendrá los pies en la tierra y la sonrisa en alto.

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