Roberto y Luz encontraron en la masa madre el comienzo de una nueva aventura en Turrialba
“El proyecto no consiste únicamente en ofrecer empleo, sino también en abrir espacios para que los jóvenes talentos puedan crecer profesionalmente”, relató el matrimonio.
En medio de las montañas de Las Nubes de Tuis, en Turrialba, un proyecto gastronómico busca demostrar que disfrutar de una buena comida también puede ser una oportunidad para reconectar con la naturaleza, conocer el origen de los alimentos y compartir sin las prisas de la vida cotidiana.
Se trata de Bría, un emprendimiento que combina panadería artesanal de masa madre, restaurante, heladería y productos elaborados a partir de ingredientes locales, con una filosofía que pone en el centro el bienestar, la innovación y el desarrollo de la comunidad.
La iniciativa nació de la mano de Roberto Fernández y Luz Cáceres, una pareja con experiencia en hospitalidad que decidió dar un giro a sus vidas para apostar por un proyecto propio en una finca de Turrialba.
La idea comenzó a tomar forma a finales de 2023, cuando ambos decidieron vender una parte del negocio en el que trabajaban. Durante 2024, mientras definían su siguiente paso, Roberto se dedicó a experimentar con la masa madre, una técnica de fermentación natural que terminaría convirtiéndose en el punto de partida de Bría.
“Yo voy a hacer masa madre, no se preocupe”, recordó Roberto que le dijo a Luz durante esa etapa de cambios.
La propuesta creció rápidamente. Lo que inicialmente contemplaba una panadería y una cafetería terminó convirtiéndose también en un restaurante, en un espacio para recibir visitantes y en una iniciativa gastronómica con una identidad propia.
Una masa madre que nunca deja de evolucionar
Para Roberto, uno de los aspectos más interesantes de la panadería artesanal es que el proceso de aprendizaje nunca termina.
“Estamos todavía trabajando, y vas a aprender, la masa madre nunca termina”, explicó al describir cómo factores como la temperatura y las condiciones del ambiente influyen en la fermentación.
La pasión por esta técnica también llevó al emprendimiento a adquirir hornos especializados para la elaboración de pan de masa madre. Actualmente, sus productos llegan a distintos puntos del país, incluidos Guanacaste, La Fortuna, Avellanas, Playa Hermosa, Turrialba y San José.
La expansión se ha dado tanto por recomendaciones de clientes como por el acercamiento a establecimientos interesados en ofrecer alternativas de panadería artesanal.
Según Roberto, el crecimiento también representa una oportunidad para aumentar la producción y generar nuevos puestos de trabajo.
Innovación en la cocina y helados con sabores diferentes
La propuesta de Bría va más allá del pan. El proyecto también desarrolla una línea de helados que apuesta por combinaciones poco convencionales y por alternativas sin lácteos.
Entre los sabores mencionados por sus fundadores figuran dulce de ayote, dulce de plátano, cajeta mechada, camote con mora y zacate de limón con tomillo y miel de abeja.
La intención es explorar ingredientes y combinaciones que se alejen de las opciones tradicionales, sin dejar de lado la textura y la calidad del producto.
Los helados sin lácteos forman parte de esa apuesta, con alternativas dirigidas a personas que no pueden consumir estos productos o que buscan otras opciones.
La innovación, explican sus fundadores, es una parte esencial de la identidad gastronómica del emprendimiento.
El talento de Turrialba como parte del proyecto
Uno de los objetivos de Roberto y Luz desde el inicio fue generar oportunidades laborales en la comunidad.
Actualmente, Bría cuenta con aproximadamente 12 colaboradores, en su mayoría de la zona de Tuis y sus alrededores.
Para sus fundadores, el proyecto no consiste únicamente en ofrecer empleo, sino también en abrir espacios para que jóvenes talentos puedan desarrollar sus habilidades y crecer profesionalmente sin tener que abandonar su comunidad.
La formación del equipo se ha convertido en una de las satisfacciones de la pareja, que compara ese proceso con el crecimiento de la propia masa madre: algo que requiere tiempo, dedicación y acompañamiento para alcanzar su potencial.
Además, el emprendimiento mantiene vínculos con productores y agricultores locales, de quienes obtiene parte de los ingredientes que utiliza en sus preparaciones.
Esta relación permite integrar la producción de la zona a la propuesta gastronómica y fortalecer los vínculos entre el negocio y la comunidad.
Un espacio para reconectar con el entorno
Bría también busca ofrecer una experiencia que vaya más allá de sentarse a comer.
El proyecto funciona en una casa de más de 70 años, restaurada para conservar su esencia arquitectónica y rodeada de un entorno natural que forma parte de la identidad del lugar.
La finca, los espacios de convivencia y la posibilidad de observar procesos como la elaboración del pan contribuyen a una experiencia que invita a los visitantes a conocer cómo se producen los alimentos y a disfrutar del entorno con mayor tranquilidad.
La filosofía responde a una idea conocida como tercer espacio: un lugar distinto del hogar y del trabajo donde las personas pueden descansar, encontrarse y construir relaciones con otras personas.
En esa línea, los fundadores aspiran a que Bría sea un punto de encuentro para quienes buscan disfrutar de la gastronomía y, al mismo tiempo, encontrar un ambiente de calma.
Crecer y devolver a la comunidad
En apenas año y medio, el emprendimiento ha requerido dos ampliaciones, una señal del crecimiento que ha experimentado desde sus inicios.
Sin embargo, Roberto y Luz aseguran que el éxito no se mide únicamente por el aumento de la producción o la llegada de nuevos clientes, sino también por las oportunidades que pueden generar para otras personas.
“Parte de la filosofía de vida nuestra es el de dar de regreso, dar de regreso a las comunidades, a la gente que vive cerca de donde estamos”, expresó Roberto.
El fundador añadió que desean ser parte activa de la comunidad y que una de las experiencias más gratificantes ha sido observar el crecimiento de sus colaboradores y el agradecimiento que se genera alrededor del proyecto.
Así, Bría busca consolidarse como una propuesta gastronómica que combina técnicas artesanales, creatividad y productos locales con una visión de desarrollo comunitario.
Su apuesta es demostrar que, incluso lejos de las grandes ciudades, es posible construir una experiencia culinaria de alto nivel que valore la tierra, impulse el talento de la zona y recuerde que, en ocasiones, disfrutar de una buena mesa también significa darse el tiempo para vivir sin prisa.















