Por Deutsche Welle 30 de julio de 2026, 16:09 PM

Cáncer colorrectal, cáncer de mama o cáncer de hígado: el sobrepeso y la obesidad (adiposidad) aumentan el riesgo de desarrollar estos tipos de cáncer. También se ha documentado un mayor riesgo para otros diez tipos de cáncer.

Hasta ahora, los investigadores suponían que entre el 2 % y el 8 % de todos los casos de cáncer se debían a un exceso de peso corporal. Un nuevo estudio del equipo dirigido por el epidemiólogo Hermann Brenner, que trabaja en el Centro Alemán de Investigación Oncológica (DKFZ), señala ahora que este porcentaje es demasiado bajo. Según este estudio, hasta el 11,5 % de los casos podrían atribuirse al sobrepeso. Así pues, uno de cada diez casos de cáncer podría estar relacionado con el exceso de grasa corporal.

Los investigadores del DKFZ "no solo han actualizado las estimaciones de riesgo existentes, sino que se han preguntado si, hasta ahora, se ha subestimado la relación entre el sobrepeso y el cáncer", afirma a DW el epidemiólogo Michael Leitzmann, de la Universidad de Ratisbona, que no participó en el estudio, pero es parte del Instituto de Epidemiología y Prevención que se dedica a estudiar las relaciones entre la alimentación, el peso corporal, la actividad física y el desarrollo de enfermedades crónicas. Como miembro del comité técnico de Prevención y Detección Precoz del Cáncer, ha asesorado a la organización Deutsche Krebshilfe.

Lo que esconde la grasa abdominal

En comparación con estudios anteriores, el equipo del DKFZ ha modificado los métodos de investigación. Los análisis anteriores utilizaban el Índice de Masa Corporal (IMC) de los participantes como indicador de sobrepeso. Este se calcula a partir de la estatura y el peso corporal. El problema es que el IMC no distingue entre grasa y masa muscular. Además, tampoco permite sacar conclusiones sobre cómo se distribuye la grasa en el cuerpo.

Esto es importante, ya que no toda la grasa es igual. Las células adiposas que se acumulan alrededor del abdomen son más que un simple depósito pasivo de calorías excedentes, como ocurre en otras partes del cuerpo. "Desencadenan lo que se conoce como un estado metabólico inflamatorio crónico", explica Leitzmann.

El exceso de grasa abdominal actúa como una glándula que libera diversas moléculas, las llamadas adipocinas. Estas llegan a diferentes partes del cuerpo a través del torrente sanguíneo, donde influyen en otros procesos metabólicos. Entre otras cosas, el crecimiento y la división celular, así como la inhibición de la muerte celular programada. "Todos ellos son mecanismos que pueden contribuir a la aparición y posteriormente, al crecimiento de tumores", afirma Leitzmann.

Por ello, los investigadores del DKFZ se centraron, además del IMC, en el perímetro de la cintura y en la relación cintura-cadera. En el estudio se incluyeron los datos de 458.543 mujeres y hombres procedentes de la base de datos sanitaria británica UK Biobank. Los participantes fueron objeto de seguimiento durante una media de doce años. Durante ese tiempo se registraron 50.000 nuevos casos de cáncer.

¿Por qué los estudios anteriores subestimaban el riesgo de cáncer?

Los investigadores también querían descartar otro sesgo metodológico de los estudios anteriores: el hecho de que el cáncer puede provocar pérdida de peso incluso antes del diagnóstico, es decir, ya durante su desarrollo. Por lo tanto, es muy posible que los estudios pasados no detectaran ninguna relación entre la obesidad y el cáncer porque los participantes ya habían perdido peso al incorporarse al estudio debido a un cáncer que se había desarrollado.

Por este motivo, solo se tuvieron en cuenta los casos de cáncer que se produjeron siete años después del inicio de la observación. De este modo, la relación estadística entre el sobrepeso y el cáncer quedó más clara.

La relación entre cáncer y sobrepeso es mayor en mujeres

El estudio sugiere que el porcentaje de mujeres con sobrepeso que padecen cáncer es mayor que el de los hombres. No obstante, Michael Leitzmann insta a la precaución a la hora de interpretar estos indicios. Es necesario realizar más estudios con un diseño similar para comprobar si los resultados son replicables.

Leitzmann plantea, sin embargo, una hipótesis sobre por qué el sobrepeso podría tener mayores consecuencias en las mujeres. El sobrepeso se considera, entre otras cosas, responsable del cáncer de mama, de útero y de ovario. "Estos tipos de cáncer, que afectan a las mujeres, dependen de las hormonas”, afirma Leitzmann. Así, el estrógeno puede estimular el cáncer de mama. A su vez, el exceso de grasa abdominal contribuye a elevar los niveles de estrógeno.

Aunque el estudio del DKFZ destaca que la obesidad supone un mayor riesgo, Leitzmann ve sobre todo la oportunidad que representan los resultados de los investigadores: "Para mí, de ello se deduce claramente que, con la prevención de la obesidad, podremos contribuir en mayor medida a la prevención del cáncer de lo que se había supuesto hasta ahora".

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