Siria y su neutralidad, los ganadores de la guerra de Irán
El nuevo gobierno de Damasco ha decidido no involucrarse directamente en el conflicto. Con ello puede presentarse como neutral y ofrecer una posible solución al bloqueo del estrecho de Ormuz.
Siria pasó en un año de ser un país arruinado por la guerra civil a convertirse en un potencial centro energético que conectaría Medio Oriente con Europa, un punto que podría ayudar a salvar al mundo de los efectos inflacionarios del bloqueo del estrecho de Ormuz.
Luego de que Israel y Estados Unidos atacaran Irán, a fines de febrero, el régimen de Teherán cerró dicho estrecho, afectando los envíos de crudo de Irak, Arabia Saudita, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos.
En este escenario, Siria aparece como una eventual alternativa para los productores de petróleo y gas que no tienen forma de llevar sus productos al mercado. La ubicación del país y su política exterior, que ha mantenido a Damasco deliberadamente al margen del conflicto, hacen que la idea haya sido recibida con entusiasmo por diversos sectores.
En algunos sentidos, esta alternativa ya está operando. A comienzos de abril, Siria e Irak reabrieron sus fronteras para que los envíos de petróleo de este último país pudieran llegar a los puertos del Mediterráneo.
"Neutralidad estratégica"
Esta es solo una de las formas en que Siria se está beneficiando de lo que los observadores describen como "neutralidad estratégica" en el conflicto de Irán.
El gobierno interino de Damasco está compuesto por grupos rebeldes que derrocaron al dictador Bashar al Assad a fines de 2024. Irán y otros grupos afines de la región, como Hezbolá en Líbano, apoyaban al régimen de Assad y combatieron contra los rebeldes en la guerra civil.
"Las nuevas autoridades de Damasco llegaron al poder con una preocupación primordial: evitar que Siria volviera a ser un frente para conflictos regionales", dijo en marzo Kheder Khaddour, investigador del Centro Carnegie para Medio Oriente en Beirut, en una entrevista . "Por eso, desde que comenzó el conflicto con Irán, las autoridades sirias se han centrado más en gestionar las consecuencias de ese conflicto que en involucrarse directamente en él".
Las nuevas autoridades sirias se han distanciado de Irán reforzando sus fronteras y tomando medidas drásticas contra el contrabando de armas, dinero y drogas a los grupos aliados de Irán en Irak y Líbano.
Además, a diferencia de Irak, Siria no presentó una queja oficial ante Naciones Unidas por el uso de su espacio aéreo por parte de Estados Unidos e Israel para atacar Irán. Algunos interpretaron este gesto como una aprobación de la campaña contra el régimen de Teherán.
Samy Akil, investigador del Instituto Tahrir para Medio Oriente, escribió en marzo que "la posición de Siria parece menos una elección que una necesidad. Su reintegración internacional, el levantamiento de las sanciones y el financiamiento para la reconstrucción dependen de que mantengan su credibilidad frente a Washington y los Estados del Golfo".
El presidente interino de Siria, Ahmed al Sharaa, también ha emprendido una ofensiva diplomática, en la que ha destacado el papel que podría jugar Siria, promoviendo mecanismos de coordinación de seguridad regional.
También viajó a Europa, donde fue bien acogido. A fines de abril, la Comisión Europea propuso que el bloque retomara su acuerdo de cooperación con Siria. El 11 de mayo habrá reuniones de alto nivel entre autoridades de Bruselas y Damasco.
Muchas oportunidades
También hay otras oportunidades económicas. Además del plan para facilitar las exportaciones de petróleo, Siria está en conversaciones con importantes compañías para la exploración de petróleo y gas. Y en febrero, Arabia Saudita declaró que preferiría instalar cables de fibra óptica para el Corredor Este-Mediterráneo a través de Siria en lugar de Israel, como se había planeado originalmente.
Sin embargo, para que el gobierno sirio pueda aprovechar estas oportunidades tendrá que resolver algunas cuestiones importantes en torno a la transición política y la guerra civil, señalan expertos.
"El interés por invertir es real", escribió la semana pasada la periodista siria Mazen Ezzi. "Pero sigue dependiendo de la estabilidad política, la claridad regulatoria, las garantías de seguridad y la recuperación de la infraestructura básica".
Una gobernanza frágil y un sistema financiero inestable, además de las amenazas para la seguridad por tensiones internas o actores radicales como la organizaciónEstado Islámico, podrían causar problemas. Esto, sumado a que gran parte de la infraestructura necesaria no existe o debe ser modernizada.
En la actualidad, el país tiene dificultades para generar suficiente energía para su propio consumo, así que parece difícil imaginar un envío eficiente de petróleo y gas a otros países, advirtió la firma consultora Karam Shaar a fines de marzo.
La guerra de Irán ha creado una oportunidad estratégica, pero sin una reforma profunda que permita ofrecer a los inversionistas un entorno seguro, las opciones de Damasco corren el riesgo de desvanecerse.

