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Los sirios acudieron este domingo a las urnas para elegir un nuevo Parlamento en medio de unas de las peores crisis económicas que atraviesa el país desde el inicio del conflicto civil en 2011 y en unas elecciones marcadas por la pandemia del nuevo coronavirus.

Desde las 07:00 de la mañana, hora local (04:00 GMT) empezaron a depositar sus votos en los 7.277 centros electorales repartidos en las zonas bajo control gubernamental para elegir entre 1.656 candidatos, de ellos 200 mujeres, que optan por los 250 escaños que conforman el Parlamento unicameral, informó la Comisión Judicial Electoral Suprema. Estaba previsto que los colegios cerraran a las 19:00 hora local (16:00 GMT), aunque finalmente esa comisión extendió cuatro horas más la votación en todas las provincias sin ofrecer ninguna explicación.

El organismo no ha informado del porcentaje de participación ni del número de votantes registrados para estas elecciones, las terceras desde el comienzo de la guerra que ha dividido y devastado el país, desplazando a más de seis millones de sirios y causando más de 5,5 millones de refugiados.

Un miembro de la comisión electoral, Mukhlis Qaysia, afirmó en una rueda de prensa que la votación "avanza con buena participación" sin que se hayan registrado violaciones del proceso. Qaysia aseguró que la ley electoral no determina un periodo para anunciar los resultados y que estos se harán públicos cuando se termine el recuento de papeletas en todas las provincias.

El partido Baas, en el poder desde hace medio siglo e íntimamente ligado al clan Assad, suele ganar estas legislativas, que se organizan cada cuatro años para elegir a 250 diputados, mientras que la mayoría de los opositores viven en el exilio o fuera de las zonas controladas por el régimen. El presidente Bashar al Assad y su esposa Asma votaron en Damasco, anunció la presidencia siria publicando fotos de la pareja que llevaba mascarillas de protección contra el nuevo coronavirus.

"El régimen no conoce lo que son elecciones desde que tomó el poder hace 50 años, todo lo que se organiza bajo el nombre de elecciones son mascaradas (...) bajo un estricto control de seguridad y militar", denunció Nasr Hariri, líder de la principal coalición de oposición siria en el exilio.

Otra figura opositora, Obeida al Nahhas, acusó el sábado en un comunicado al régimen de "brindar los cargos a sus más leales. Añadiendo, "la era de la dictadura y la tiranía transformó las elecciones en un evento oportunista (...) que las vacía de su verdadero contenido democrático".