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La situación de la aviación mundial, y especialmente de los pilotos de líneas aéreas, sigue siendo precaria. En lo que va de mes, solo en Europa un tercio de todos los aviones comerciales de pasajeros han permanecido en tierra.

La aerolínea insignia alemana, Lufthansa, anunció el 4 de mayo que operó un 81 por ciento menos de vuelos que el mismo día de 2019. Y la mayoría de los 306 vuelos fueron exclusivamente de carga.

Durante la pandemia, las restricciones de viaje y los reducidos horarios de vuelo de las aerolíneas han sido una pesadilla para los capitanes y primeros oficiales, poniendo en peligro los trabajos de miles de personas.

La Unión Europea de Pilotos, EPA, espera que de los aproximadamente 65.000 empleados de cabina en Europa antes de la pandemia, hasta18.000 podrían perder permanentemente sus puestos de trabajo. Lufthansa podría verse obligada a despedir a 1.200 empleados de cabina el próximo año.

Una encuesta publicada a principios de este año entre casi 2.600 pilotos en todo el mundo, realizada por la empresa de reclutamiento de personal GOOSE, con sede en Reino Unido, junto con el sitio de noticias económicas del sector, FlightGlobal, encontró que solo el 43 por ciento de los pilotos estaban haciendo el trabajo para el que se habían capacitado. Otro 30 por ciento estaba desempleado, el 17 porc ciento estaba de licencia y el 10 por ciento en empleos fuera de la industria. Alrededor del 82 por ciento de los participantes estaban dispuestos a aceptar recortes salariales, con tal de tener la oportunidad de conseguir un nuevo trabajo.

Sueño perdido

Si bien la crisis de la aviación está lejos de terminar, los pilotos de aerolíneas han encontrado una demanda de sus habilidades por parte de las empresas de transporte terrestres. Las empresas ferroviarias de Alemania, Austria y Suiza buscan desesperadamente conductores profesionales. También lo son las autoridades de transporte público en Hong Kong y los operadores de autobuses chárter en Australia. Como resultado, cada vez más pilotos de aerolíneas cambian de trabajo.

Incluso antes de que comenzara la pandemia, al operador ferroviario alemán Deutsche Bahn le resultó difícil mantener los horarios de los trenes debido a la falta de conductores. El operador suizo SBB incluso lanzó campañas de contratación en otros países europeos, pero con poco éxito. Ahora, con más y más pilotos de aviación sin trabajo, la suerte de estas compañías podría estar cambiando.

Apto para el cambio

En general, se percibe que los pilotos están bien capacitados, y son resistentes y confiables, las mismas cualidades profesionales que se requieren de los conductores de trenes. Deutsche Bahn dijo recientemente a la agencia de noticias alemana dpa que había recibido solicitudes de empleo de 1.500 ex pilotos y asistentes de vuelo, de los cuales hasta ahora había contratado a unos 280, incluidos 55 pilotos y 107 ex tripulantes de cabina.

Dennis Seidel trabajó durante 10 años como piloto de LGW, una subsidiaria de la antigua aerolínea alemana Air Berlin. En una entrevista con el portal de la industria de la aviación alemana ailiners.de, dijo que convertirse en piloto era su sueño de la infancia, que terminó abruptamente cuando LGW colapsó en medio de la pandemia de COVID-19. Su segunda opción fue conducir un tren, por lo que cambiar de trabajo no fue difícil para él.

Seidel se encuentra actualmente en formación como maquinista con Deutsche Bahn, un proceso de cualificación que puede llevar de 10 a 12 meses y se centra principalmente en cómo funcionan las locomotoras. "Las tareas son bastante similares. Los conductores de trenes tienen un trabajo igualmente responsable que los pilotos", dijo Seidel a airliner.de. La gran diferencia es que los maquinistas conducen sin un copiloto, y hay más pasajeros en un tren ICE de alta velocidad que en un avión.

Felician Baumann, un joven de 27 años de Hamburgo, también tuvo que reorientar su carrera durante la pandemia y poco después de terminar la formación de piloto con Austrian Airlines. Como la pandemia redujo sustancialmente sus posibilidades de convertirse en piloto, decidió trabajar como conductor de tranvía con el operador de transporte público con sede en Viena, Wiener Linien. "La tarea en ambas profesiones es llevar un número similar de pasajeros, de forma segura, del punto A al punto B", dijo Baumann en un video de YouTube publicado por su empleador.

La historia de Baumann se volvió viral en el país alpino. Sorprendentemente, la brecha salarial entre un piloto y un conductor de tranvía de Viena "no es tan significativa", dijo Baumann a un periódico local. "Ahora, estoy ganando sólo un poco menos de lo que habría ganado como piloto junior".

Según cifras de Deutsche Bahn, los conductores de trenes totalmente calificados ganan entre 44.000 y 52.500 euros (53.000- 64.000 dólares) al año, incluidas bonificaciones y otros pagos. En comparación, los pilotos de Lufthansa en su primer año reciben salarios base de alrededor de 65.000 euros, una suma que muchas aerolíneas han recortado durante la pandemia.

Aterrizando en tiempos difíciles

Por supuesto, otros pilotos tienen una historia diferente sobre los recortes salariales que contar. Earnest Li, de Hong Kong, había sido capitán de Airbus durante 19 años antes de que la filial de Cathay Pacific, Cathay Dragon, quebrara a fines del año pasado. Ahora, el piloto veterano conduce un autobús de dos pisos para la Kowloon Motor Bus Company local e hizo público su cambio de piloto a conductor de autobús, a través de ls redes sociales.

"Hoy todo el mundo la está pasando mal, pero no es culpa nuestra. Independientemente de eso, seguimos siendo los mejores pilotos", dijo, antes de revelar que ahora gana unos escasos 17.400 dólares de Hong Kong (2.240 dólares, 1.840 euros) al mes. La cifra palidece en comparación con los 175.000 dólares de Hong Kong que recibía como capitán de Cathay.

El destino de Li lo comparten actualmente muchos miembros del personal de las aerolíneas de todo el mundo, incluidos 13 ex pilotos de Qantas, que anteriormente volaron el superjumbo Airbus A380, actualmente suspendido, y ahora transportan turistas por Australia en autobuses turísticos chárter.

En Alemania, hasta ahora sólo hay "unos pocos casos de pilotos que se mueven en la dirección de los ferrocarriles", dijo Jansi Schmitt, portavoz del sindicato de pilotos Cockpit, y agregó que el cambio de trabajo "aún no era un movimiento de masas" dentro del sector. "En general, recomendamos a todos que elaboren un 'Plan B' incluso antes de comenzar el entrenamiento de cabina", dijo a DW. Pocos habrían esperado que el "Plan B" eventualmente significara conducir un tren, tranvía o autobús.