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El número de personas que abandonan sus hogares debido a persecuciones, conflictos, violencia y violaciones de derechos humanos ha aumentado a 82,4 millones, según el informe Tendencias Globales del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

El informe publicado este viernes en Ginebra pidió revertir la tendencia mundial de incremento de las huidas y desplazamientos provocados por la violencia y la persecución, que se mantiene desde hace casi una década.

La cifra total recién publicada es un 4% más alta que la del año anterior, cuando se registró un máximo de 79,5 millones a finales de 2019.

La gran mayoría de los refugiados de todo el mundo están alojados en países que limitan con zonas de crisis y que registran ingresos bajos y medianos. Los países menos desarrollados albergan al 27% de los refugiados del mundo.

Detrás de cada número hay una persona

A fines del año pasado, había 20,7 millones de refugiados bajo el alero de ACNUR, 5,7 millones de refugiados palestinos y 3,9 millones de venezolanos que huyeron de sus hogares. Todas esas cifras representan ligeros incrementos en comparación con 2019. Otros 48 millones de personas fueron desplazadas dentro de su propio país, mientras que hay 4,1 millones de solicitantes de asilo.

Estas cifras muestran que, a pesar de la pandemia y los llamados a un alto el fuego global para que los gobiernos puedan atender a los enfermos, el conflicto continúa expulsando a las personas de sus hogares.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, dijo que detrás de cada uno de estos números "hay una persona desplazada de su hogar y una historia de huida, desarraigo y sufrimiento". "Cada individuo merece nuestra atención y apoyo, no solo a través de la asistencia humanitaria, sino en encontrar soluciones para poner fin a su difícil situación", dijo Grandi.

Grandi señaló también que si bien la Convención de Ginebra de 1951 para los Refugiados y el Pacto Mundial para los Refugiados son marcos legales y herramientas importantes para responder al desplazamiento, "necesitamos en primer lugar una voluntad política mucho más fuerte para abordar los conflictos y la persecución que obligan a las personas a huir".

Fronteras cerradas por el Covid-19

El informe de la ONU también encontró que, en el apogeo de la pandemia en 2020, más de 160 países cerraron sus fronteras, mientras que 99 no hicieron ninguna excepción para las personas que habían buscado protección internacional.

Aunque con medidas extraordinarias como exámenes médicos en las fronteras; certificados sanitarios o cuarentena temporal a la llegada; procedimientos de registro simplificados y audiencias por video, más países encontraron sin embargo formas de garantizar el acceso al asilo, mientras se contenía la propagación del coronavirus.

En el transcurso del año pasado, los países de acogida otorgaron la ciudadanía a 33.800 refugiados. Sin embargo, el reasentamiento y la admisión de refugiados de un primer país de acogida no seguro experimentaron una caída dramática.

Solo se aceptaron 34.400 solicitudes de reasentamiento, la cifra más baja en 20 años. Esto debió a la cantidad significativamente menor de lugares de reasentamiento disponibles y a la pandemia.

Grandi dijo que quienes gobiernan y tienen influencia deben "dejar de lado sus diferencias, abandonar los enfoques egoístas en sus políticas y centrarse en prevenir y resolver conflictos y garantizar el respeto a los derechos humanos".

Según el informe, los niños se ven particularmente afectados durante las crisis de desplazamiento, especialmente si la situación se prolonga durante muchos años.

La ONU estima que casi un millón de niños nacieron como refugiados entre 2018 y 2020. Además, el 42% de las personas desplazadas son niñas y niños menores de 18 años. Muchos de ellos corren el riesgo de permanecer en el exilio durante los próximos años, algunos potencialmente por el resto de sus vidas.