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Los activistas prodemocráticos de Hong Kong han aprovechado el aplazamiento de un año de las elecciones parlamentarias, que debían celebrarse el domingo pasado, para organizar protestas callejeras. Pero se encontraron con miles de policías antidisturbios que detuvieron a casi 300 manifestantes, casi todos sindicados de congregación ilegal. Una mujer fue arrestada por cantar una canción recientemente prohibida, titulada "Libertad para Hong Kong, la revolución de nuestro tiempo”. La violenta detención de una niña de solo doce años por varios policías fue documentada en video y difundida por el activista Joshua Wong, quien escribió: "En un Estado bajo la ley de seguridad nacional, se puede esperar brutalidad policial, aunque sólo vayas de compras".

Carta blanca para la policía

La situación en Hong Kong ha cambiado significativamente en comparación con las protestas del año pasado y anteriores, dijo a DW el historiador Jeff Wasserstrom, de la Universidad de California en Irvine. "El año pasado, se aprobaron algunos eventos de protesta, pero recientemente ninguno. La razón dada fue la pandemia, pero actualmente no hay un aumento significativo de las infecciones en Hong Kong. Otras reuniones son ignoradas por la Policía, y no se discute cómo organizar acciones a distancia segura".

Wasserstrom espera que, aunque se puedan permitir algunas reuniones de protesta en el futuro, el número de reuniones de protesta tanto legales como ilegales disminuya significativamente. También se refiere al número de detenciones de este 6 de septiembre: fue mayor que en las protestas anteriores, aunque hubo muchos más participantes que el domingo, señala.

Según Galileo Cheng, jefe de la representación de los trabajadores de las instituciones católicas de Hong Kong, los que asisten a esas protestas, a pesar de la prohibición de reunirse y de la ley de seguridad, están bien preparados y son más agresivos que los manifestantes normales. Muchos opositores pacíficos de la política de Beijing han sido disuadidos por la pandemia y por la negativa de las autoridades a permitir las manifestaciones.

Según Wasserstrom, la nueva ley de seguridad da a las autoridades más libertad para hacer arrestos y detenciones. "Ahora dependerá de cuánto tiempo la independencia del Poder Judicial y la capacidad de la prensa para informar objetivamente sobre las protestas y las contramedidas tomadas”. En estas áreas, antes había una gran diferencia entre Hong Kong y las ciudades del continente, pero la situación en ambas partes es cada vez más parecida.

¿Hasta dónde llega la resistencia creativa?

Según Galileo Cheng,la nueva ley de seguridad ha tenido un impacto negativo en la voluntad de la gente de comprometerse con el movimiento democrático. Por ejemplo, las tiendas cuyos propietarios simpatizan con el movimiento ahora tienen menos material de protesta que antes. También observa la autocensura en los medios sociales. Sin embargo, todos los eslóganes y señales políticas que en realidad están prohibidos por la ley de seguridad reaparecieron en las protestas del domingo. Cheng cree que después de que termine la prohibición de las asambleas relacionada con la pandemia, las protestas podrían reavivarse de nuevo.

Wasserstrom también ve la "resistencia creativa” de la población de Hong Kong como un medio para luchar contra el intento de Pekín de convertir a Hong Kong en una ciudad como cualquier otra metrópoli china. Bajo las nuevas condiciones, se ha vuelto más difícil lograr incluso las más pequeñas victorias.

Sin embargo, será una lucha difícil, dada la determinación de Beijing de imponer su programa para el futuro de Hong Kong. El experto en Hong Kong concluye que "en cierto sentido, Pekín tiene en mente para Hong Kong el modelo de Macao, que también se basa oficialmente en el principio de ‘un país, dos sistemas', pero eso de los dos sistemas se refiere principalmente a la actividad económica”.